El Vaticano excomulga a los obispos lefebvrianos nombrados sin autorización del Papa
La comunidad católica tradicionalista fundada por Marcel Lefebvre en los años 70 ha culminado así su segunda separación de la Iglesia católica.
En un decreto firmado por el Secretario de la Sección Disciplinaria y el Secretario de la Sección Doctrinal de la Santa Sede, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe explica que, “a pesar de las advertencias” dirigidas a los lefebvrianos, se ha cometido “un acto de naturaleza cismática mediante la consagración episcopal de cuatro sacerdotes, sin mandato pontificio y contra la voluntad del Sumo Pontífice".
Ante estas acciones, el Vaticano ha ordenado la excomunión de los cuatro obispos recién nombrados (Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier). El decreto incluye también al obispo lefebvriano español Alfonso de Galarreta, que ya fue excomulgado por Juan Pablo II en el primer cisma de 1988; y al obispo suizo Bernard Fellay, debido a su participación en el nombramiento del miércoles.
Crónica de una separación anunciada
El conflicto entre el Vaticano y la Fraternidad Sacerdotal San Pío X no es nuevo. La congregación ya fue declarada cismática en 1988 por Juan Pablo II después de que se lanzaran a nombrar a cuatro obispos de motu proprio. Sus actos fueron perdonados en 2009 por Benedicto XVI, pero la relación nunca ha logrado retomarse del todo, pese a los múltiples encuentros entre su Superior General y representantes del Vaticano.
En una nota explicativa, la Santa Sede defiende que “los múltiples intentos de reintegrar a los miembros del movimiento iniciado por el arzobispo Marcel Lefebvre a la plena comunión con la Iglesia católica han resultado infructuosos”. Las consagraciones episcopales del miércoles habrían agravado la situación y habrían ocasionado la orden de excomunión. Así, advierten que todos los sacramentos administrados por estos obispos, como el matrimonio, serán inválidos.
El castigo aplica igualmente a los fieles laicos que se adhieran a la fraternidad, siempre que estos tengan una “participación exclusiva” en los actos lefebvrianos, “sin tomar parte en los actos de la Iglesia católica”. En la parte final del texto, el dicasterio afirma que la Iglesia acogerá “con sincero afecto y viva solicitud” a quienes deseen volver a la plena comunión.
Desde la comunidad lefebvriana, han lamentado haber tenido que llevar a cabo las consagraciones “sin la autorización del Santo Padre” y que el Superior General de la fraternidad “no haya tenido la posibilidad de reunirse personalmente con Su Santidad el Papa León XIV, para exponerle filialmente los graves motivos que hacían necesaria esta ceremonia”. “La profunda alegría que inspiran estas consagraciones episcopales no puede verse ensombrecida”, añaden. “Al garantizar los medios necesarios para la preservación de la sagrada herencia de la Tradición, el don de estos cuatro nuevos obispos constituye verdaderamente una gracia muy grande para la propia Fraternidad y para toda la Iglesia”, sentencian en su comunicado.
Infobae