Sociedad17/03/2026

Murió Alejandro Casavalle, referente del teatro y la gestión cultural

Tenía 58 años y era director de Enseñanza Artística en la Ciudad de Buenos Aires; su legado fue destacado por la comunidad teatral.

Murió el director, dramaturgo, pedagogo y gestor cultural Alejandro Casavalle, un ser sumamente respetado y querido dentro del amplio tejido de la producción y creación escénica. La información la dio a conocer la Dirección General de Enseñanza Artística del Ministerio de Cultura de la ciudad de Buenos Aires que, justamente, dirigía Casavalle, de 58 años.

Con el correr de las horas, la noticia de su muerte tuvo su repercusión en las redes sociales con testimonios en los que se rescata su propia generosidad como hilo conductor. “Extrañaré mucho tu sonrisa permanente, tu generosidad sin límites, tu optimismo imperturbable, tu vocación de puente, tu amor por el teatro. La comunidad pierde a uno de los luchadores incansables de la cultura”, apuntó el director y dramaturgo Pablo Gorlero. “Ale querido, generoso, amoroso, buen amigo, abridor de puertas [...] Fuiste un cumplidor de sueños, propios y ajenos. Te voy a querer siempre, te voy a admirar siempre, seguiré aprendiendo de vos, siempre”, señaló el director y gestor Mariano Stolkiner, quien está a cargo de la sala El Extranjero en donde trabajó Casavalle.

“La pasión y la visión de Alejandro sobre la responsabilidad de las instituciones públicas son una inspiración para seguir compartiendo herramientas entre colegas y abrir los museos, las escuelas y los institutos de enseñanza artística a la participación de todos los jóvenes”, señalaron desde el Museo de Arte Moderno de la Ciudad en su despedida.

Nacido en la ciudad de Buenos Aires el 7 de mayo de 1968, su trayectoria fue tan amplia y diversa que da cuenta de su misma sensibilidad artística y su constante búsqueda por fuera de métricas y formatos establecidos de lo teatral. A los 14 quería ser famoso, firmar autógrafos y esas cuestiones. Esa pulsión lo llevó a estudiar teatro en los talleres de Agustín Alezzo mientras su mirada también ya estaba puesta en el cine. Completó su formación con Augusto Fernandes, otra figura clara del teatro argentino, a partir de una puesta que vio, que, como él mismo reconoció, le “rompió la cabeza”. Con el paso del tiempo fue ampliando su formación junto a Ana Alvarado y Daniel Veronese, que en esos momentos formaban parte del grupo El Periférico de Objetos; como con Eugenio Barba y Julia Varley, del Odin Teatret; y Sotigui Kouyaté, actor de la compañía de Peter Brook.

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De muy joven, en 1992, había montado Pasiones olvidadas, obra que ganó varios premios. En paralelo, realizaba sus experiencias en cine y en publicidad. A lo largo de su trayectoria ha dirigido y producido más de 45 puestas teatrales de todo tipo en Argentina como en el exterior (desde México a Nueva York pasando por Madrid y San Pablo) al mismo tiempo que realizó la dirección de actores para diversas películas independientes, series televisivas y publicidades.

Sus puestas se presentaron en salas como El Extranjero, El Método Kairos, Espacio Callejón, Camarín de las Musas, Nün Teatro, Belisario o Hasta Trilce, pero también en teatros públicos y comerciales o como parte de emprendimientos masivos, como fue la edición de “Buenos Aires No Duerme”, o propuestas de pequeño formato, como Teatro Bombón y Microteatro.

Para dar cuenta de sus permanentes búsquedas vale reparar en el mismo archivo de LA NACION. En 2005, Casavalle tomó como espacio escénico a uno de los baño de la planta baja del MALBA. Cinco actores representaban allí Reducción, propuesta basada en un texto del norteamericano Christopher Welzenbach. En la puerta del baño había un cartel que decía “No funciona”. Adentro, se encontraban los cinco compañeros que se enfrentaban al temor de perder sus respectivos presentes perfectos como empleados de una empresa de manejos turbios. Entraban solamente 12 espectadores que se ubicaban entre los mingitorios y lavabos. Al mismo tiempo, Casavalle encaraba, como docente y director del lugar, trabajos en el Centro Cultural Adán Buenosayres, de Parque Chacabuco, en el que lideraba elencos con jóvenes actores y personas de más de 80 años a los que él guiaba con sumo amor, entrega y conocimiento teatral.

En 2008, estrenó junto al grupo Dixz Teatro un trabajo que llamó Pornodrama II - un esquimal que contenía escenas de sexo explícito y que era prohibido para menores de 18 años. Esa propuesta había tenido un mojón anterior que se tituló Punto genital. Pornograma I. “Verdaderamente hay escenas que visualmente son de sexo explícito, pero tienen que ver con el terreno del teatro. Tenemos que aprender a dividir la ficción de la realidad. El teatro no es real, es teatro. Y nosotros somos gente de teatro, hacemos teatro”, apuntaba el creador.

Antes de la pandemia pensaba montar una obra de teatro musical en la que se proponía indagar en la deconstrucción del estereotipo de macho. Entre tanto uso de pantallas para seguir dando clases el rumbo de aquello cambió y empezó a reparar en una experiencia en la que había trabajado en 2017 a partir de dos textos: Moje Holka, Moje Holka, de la española Itziar Pascual; y Mi niña, niña mía, de la colombiana Amaranta Osorio. Lo estrenó en El Extranjero, en la temporada de 2021 y contaba con las actuaciones de Alma Buffay y Marianela Zapelli.

Se presentaba los domingos, a las 15.30. Los espectadores -fiel a su tradición de ir por fuera de formatos tradicionales- tenían la posibilidad de almorzar en el bar del teatro antes de participar del trabajo o tomar una merienda una vez finalizado el montaje. En cierto modo era su manera de festejar el reencuentro de los cuerpos luego del confinamiento.

Su última obra es del año pasado. Se llamó CLIC, cuando todo cambia, se trataba de una perfomance poética y musical sobre la adolescencia, sus quiebres y transformaciones que abordaba temas como el . Una obra que aborda con sensibilidad temas como el abuso, los trastornos alimenticios, el bullying y la identidad

Como gestor cultural Alejandro Casavalle se estaba desempeñando como director general de Enseñanza Artística en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. A lo largo de los años fue director ejecutivo del Consejo Provincial de Teatro Independiente, director del Complejo Cultural Cine Teatro 25 de Mayo, coordinador artístico del Centro Cultural Adán Buenosayres en donde programó obras de José María Muscari, Monina Bonelli, Guillermo Arengo y Osmar Núñez; programador del FIBA (Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires) y curador de la Bienal de Arte Joven.

Como docente trabajó en UADE, en la ENERC, en el Centro Cultural Ricardo Rojas, en la Universidad de Palermo y en la de Belgrano, además de desarrollar actividades formativas en instituciones educativas de todo el país.

En una nota que le hicieron hace unos años para el programa Emprendi2tv que el mismo Casavalle rescató en su cuenta de Instagram recordaba su paso por el cultural de Parque Chacabuco. “Me acuerdo que en el Adán Buenosayres había que alquilar equipos para montar una obra. Como yo estaba trabajando en publicidad, con mis primeros sueldos compré un equipo de luces y los doné [...]. Lo más importante que tenemos es la vida y, a veces, no lo pensamos. Y el tiempo, lo que hacés en cada minuto de esa vida. El tiempo es nada o es creación. Y la generosidad siempre sin esperar nada de vuelta. Dar. Dar. Si nos otorgaron la vida...”, reflexionó quien siempre se encargó de sostener que la cultura es una inversión, una inversión necesaria.

Con información de La Nación

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