Turismo, promesas y señales confusas
Si cada ministro promete cubrir costos de sectores en crisis, el esquema se vuelve inviable. Mañana podría decir el comercio: “No estoy vendiendo, páguenme la luz y el gas”. El Estado no puede transformarse en aseguradora general de cada actividad que atraviesa dificultades.
Además, lo anunciado no terminó de concretarse. Quedó en palabras.
Mientras tanto, el gobernador aparece con fuerte protagonismo en el armado nacional, en la mesa de gobernadores del norte y en las discusiones estratégicas hacia el año próximo. Es legítimo. Pero aquí adentro la economía real no espera.
El presidente habló de minería y de una cordillera “fantástica” que va a venderlo todo. Las provincias del norte han marcado una postura común frente a la Nación respecto a los recursos. Ahora bien, cuando la caja aprieta, la pregunta surge sola: ¿cuánto resiste esa posición?
Gobernar cuesta. Y cuesta dinero.
Tal vez haya una estrategia mayor en marcha. Tal vez se estén cuidando intereses provinciales en negociaciones silenciosas. O tal vez la prioridad esté puesta en otro tablero.
Lo cierto es que entre promesas sectoriales que no se concretan y un escenario nacional en ebullición, la sociedad empieza a preguntarse cuál es el rumbo.
Y cuando la pregunta se instala, ya no alcanza con declaraciones. Hace falta conducción clara.