“Hemos insistido repetidamente en una solución pacífica y todavía queremos que el problema se resuelva a través del diálogo”, declaró en una conferencia de prensa Mujahid. Al mismo tiempo, advirtió que aviones paquistaníes seguían “sobrevolando el espacio aéreo de Afganistán”.
En su cuenta de X, el vocero sostuvo además que "Pakistán ha intentado imponer sus tensiones internas en Afganistán. Esta es la primera vez que invaden, violan nuestro espacio aéreo y bombardean zonas residenciales", al señalar a civiles, niños y mujeres entre las víctimas de los ataques.
La escalada se desencadenó luego de que Afganistán lanzara ataques transfronterizos contra posiciones paquistaníes, que Kabul describió como represalias por bombardeos previos de Islamabad durante el fin de semana. El gobierno talibán afirmó que capturó más de una docena de puestos del ejército paquistaní.
“En respuesta a las repetidas violaciones por parte del ejército paquistaní, se lanzaron operaciones ofensivas a gran escala contra bases e instalaciones militares”, escribió Mujahid en X.
Por su parte, el vocero del ejército paquistaní, Ahmed Sharif Chaudhry, aseguró que las fuerzas armadas atacaron 22 objetivos militares cuidadosamente seleccionados en base a inteligencia, y sostuvo que se evitó deliberadamente apuntar contra civiles.
Su versión indicó que 274 funcionarios y combatientes del régimen talibán afgano murieron en los ataques, y el ejército paquistaní destruyó puestos enemigos en la frontera y capturó al menos 18 posiciones.
Horas antes, Chaudhry había denunciado que Afganistán lanzó ataques contra 53 ubicaciones en territorio paquistaní, todos los cuales —afirmó— fueron repelidos.
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