Barbarán: “No se puede hacer política exterior visceral”
Para Gustavo Barbarán, abogado especialista en política internacional, el debate sobre el rol de la Argentina en el escenario global no es retórico ni ideológico: es jurídico. Y las decisiones que se adoptan en ese plano —advirtió en ‘Hablemos de política’, por Aries — pueden generar obligaciones concretas para el Estado.
“El Consejo de Paz crea obligaciones para la Argentina”, afirmó, en referencia al organismo creado por el presidente Donald Trump poco tiempo atrás. Según explicó, en materia de política exterior existen distintas formas mediante las cuales un país puede quedar comprometido ante la comunidad internacional. No solo a través de tratados formales, sino también por medio de actos y posicionamientos asumidos por sus máximos representantes.
“Las acciones del representante de un Estado —por lo general, el presidente o el canciller— pueden comprometer al país adoptando alguna posición que no necesariamente ha sido avalada”, sostuvo. En esa línea, alertó sobre los riesgos de una diplomacia impulsiva: “No se puede hacer una política exterior visceral”.
En tanto, Barbarán fue más allá y calificó como “megalómana” la estrategia internacional que, a su entender, practican tanto Donald Trump como Javier Milei. “Este tipo de política la practica el presidente Trump y el presidente Milei”, señaló, sugiriendo que se trata de movimientos más ligados a gestos políticos que a una arquitectura diplomática sólida.
El especialista también cuestionó la noción extendida de “orden multilateral”.
“El orden multilateral en sí mismo no existe; lo que existe son reglas producto de los vencedores de la Segunda Guerra Mundial”, explicó. Se trata, dijo, de un orden normativo construido tras 1945, en el que lo multilateral refiere más a los procedimientos para alcanzar consensos que a una igualdad real entre los Estados.
Tras la Segunda Guerra Mundial —agregó— no volvieron a registrarse conflictos de escala global como aquel, en parte gracias al sistema de seguridad colectiva diseñado en el marco de Naciones Unidas. Allí ubicó tanto el mérito como el límite del esquema actual. “Puede estar el punto de fracaso en el Consejo de Seguridad”, advirtió.
El Consejo tiene como misión primordial mantener la paz y la seguridad internacional y es el único órgano de Naciones Unidas con capacidad de imponer sanciones, incluso mediante el uso de la fuerza. Ese poder concentrado es, justamente, uno de los aspectos más cuestionados en la actualidad.
Frente a las críticas de Trump y de algunos países que lo respaldan, Barbarán fue categórico: “No se puede hacer una especie de Naciones Unidas bis. Es una locura propia de un megalómano”. No obstante, reconoció que en esas embestidas subyace también una señal de desgaste institucional. “En el fondo está revelando una dirigencia internacional que no está a la altura de los tiempos”, apuntó.