Cartuccia se cruzó con Romero y le recordó el pasado K de su padre
“Se habla de populistas berretas, pero en 2007 Juan Carlos Romero fue junto en la boleta con Cristina Kirchner”, disparó la diputada Laura Cartuccia en el tramo de manifestaciones de la sesión ordinaria de la Cámara de Diputados de la Provincia.
Es que, previamente, el diputado Juan Esteban Romero – en el mismo tramo de la sesión – hizo un análisis sobre la actualidad del país haciendo foco, especialmente, en el faltante de combustibles. Para el legislador, lo que sucede es producto de los “gobiernos populistas de izquierda” (a los que calificó de “berretas”) que estatizaron YPF.
“Apostar a Milei/Mari es apostar a la grieta y para nosotros la grieta se terminó”, aseguró Cartuccia, y aclaró: “Massa no es k”.
La legisladora señaló que, en realidad, su intervención era para recordarle a Romero el mencionado apoyo político.
“Parece que pasan los años y nos acordamos solo de los que nos conviene”, dijo.
Por su parte, Juan Esteban Romero tomó la palabra y justificó el accionar a su padre asegurando que, en 2007, era presidente del PJ, por lo que correspondía que integrara la lista de CFK.
No obstante, dirigiéndose directamente a Cartuccia, dijo: “El Senador Romero votó en contra de la estatización de YPF, no es un encomendado como usted que le dicen qué tiene que votar. Vota con convicción”.
Inmediatamente, Cartuccia retomó la palabra y disparó: “A mí nadie me dice qué tengo que decir”.
Y sentenció: “Un Senador que navega 4 meses por el Mediterráneo en plena época sesiones no es alguien que legisle para la provincia”.
Cabe aclarar que, a todo esto, el presidente del cuerpo legislativo, Esteban Amat, le había advertido a Romero que, a la hora de hablar, por reglamento interno, debía dirigirse a él y no a la diputada Cartuccia.
Sin embargo, Romero nombró a Cartuccia y la mandó a estudiar la historia del peronismo, con lo cual, fue interrumpido por Amat informándole que su tiempo había terminado y que la polémica no podía continuar. Cartuccia, por su parte, observó que el comportamiento de Romero ameritaba pedir una cuestión de privilegio.