Visita
Por estas horas ya se está formalizando la invitación a la vicepresidenta Victoria Villarruel y a todos los gobernadores, sin distinción de signo político, a la reunión que el Pontífice mantendrá con autoridades nacionales, diputados, senadores, jueces de la Corte Suprema, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático, en el Palacio Libertad. Será en la primera jornada de su presencia en el país y la amplitud de la convocatoria cubre el pedido del Senado -aprobado por unanimidad en su última sesión- de adoptar las medidas para asegurar su participación institucional, incluida la de su titular, borrada de toda consideración por parte del Ejecutivo.
León XIV es un líder mundial, cuya influencia es reconocida en esta parte del planeta en la que la primacía de la Iglesia Católica es indiscutida. Si bien el vínculo entre la administración libertaria y la Conferencia Episcopal Argentina no es una cuestión que integre la agenda de prioridades gubernamentales, la decisión del Papa de visitar la Argentina, en una gira que incluye a Uruguay y Perú, fue atendida desde que comenzó a organizarse a principios de este año. En ese orden, hubo un allanamiento a la línea que busca la Iglesia en todos los frentes, de fomentar el diálogo entre los distintos sectores y evitar la confrontación.
El Sumo Pontífice llegará desde Uruguay, en la tarde del domingo 8. Rendirá homenaje al general José de San Martín frente a su monumento, participará de la ceremonia de bienvenida en la Casa Rosada donde se reunirá con Javier Milei y cerrará sus actividades con la reunión en el Palacio Libertad.
Desde entonces, todos sus movimientos estarán acompañados por la cercanía con la gente que lo verá desplazarse y podrá escuchar sus mensajes en los oficios programados, como la misa en el Monumento de los Españoles, en la CABA, en la Escuela de Aviación Militar, en Córdoba y en Luján, donde se espera reunir a más de un millón de personas. La visita al Pequeño Cottolengo Don Orione, en Claypole, la vigilia con jóvenes en el Monumento de los Españoles, la reunión con representantes del mundo del trabajo en la Universidad Católica Argentina y con líderes de otras comunidades cristianas y religiones en el Palacio San Martín, son momentos que el gobierno observa con preocupación. Los mensajes que transmita el Papa -más allá de su trascendencia mundial- importan en tanto tendrán un fuerte contenido social, un flanco muy débil de una gestión de gobierno que sólo tiene para exhibir algunos logros macroeconómicos que no se reflejan en la economía doméstica.
La presencia de León XIV, que tiene programados varios momentos de encuentro con el clero y los agentes pastorales, alcanza en esos puntos tanta relevancia como la exposición masiva de la cabeza de la institución de mayor impacto en la vida social de la Argentina. Ello toma más peso si se considera el momento en que se concreta la visita.
El Presidente de la Nación tiene previsto viajar a España durante esta semana para participar de una cumbre de gobernantes iberoamericanos. Deja en proceso de negociación un paquete de proyectos fundamentales que se tramita en el Congreso, que incluye el Presupuesto 2027 y una reforma electoral que debe aprobarse en este período legislativo, como indican las sanas prácticas de renovación del gobierno. Pero también lo ocupa la situación interna del sector político que lo representa y el de las alianzas coyunturales que lo sostienen.
La importante visita que se aguarda no es sujeto de negociación. El Gobierno solo puede esperar que el Papa León XIV mantenga un mensaje centrado en la paz y los desafíos sociales y que su presencia no anime los reclamos contra un ajuste que somete a los más débiles.
Salta, 02 de noviembre de 2026