Recuperaron las cajas negras de los trenes que chocaron en España y buscan determinar las causas

La investigación reveló una serie de fallas en los sistemas de señalización antes de la tragedia ferroviaria en Toledo. La velocidad exacta todavía se desconoce.

La investigación del trágico choque entre dos trenes de alta velocidad en España registró nuevos avances tras la recuperación de las cajas negras de ambas formaciones. Los primeros informes técnicos estiman que el impacto se produjo a una velocidad de entre 160 y 200 kilómetros por hora.

El accidente ocurrió el miércoles 28 de octubre cerca de Urda, en la provincia de Toledo, cuando un tren AVE de Renfe colisionó contra una formación de la empresa Iryo que se encontraba detenida sobre las vías.

La tragedia dejó al menos 69 personas fallecidas, mientras continúan las tareas de identificación de las víctimas y la investigación de las causas del siniestro.

Una cadena de fallas antes del impacto

Según el informe preliminar de la Autoridad Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes (AITAT), los problemas comenzaron a las 8:31 del miércoles, cuando se detectó una avería en el sistema de señalización LZB.

A partir de ese momento, la circulación pasó a gestionarse mediante un sistema alternativo que requería comunicaciones entre los maquinistas y el centro de control ferroviario.

Los investigadores señalaron que una sucesión de averías, instrucciones y decisiones operativas habría derivado en la colisión, sin que funcionaran las barreras de seguridad previstas para evitarla.

Sin embargo, todavía no se determinó cuál fue la falla decisiva que desencadenó el accidente.

Las cajas negras serán claves para esclarecer la tragedia

Los registros recuperados quedaron bajo custodia de la Guardia Civil española y serán analizados para reconstruir los movimientos de las formaciones y las comunicaciones previas al choque.

El informe inicial establece que el AVE circulaba a una velocidad estimada de entre 160 y 200 kilómetros por hora cuando impactó contra el último vagón del Iryo.

La violencia de la colisión provocó que varios coches descarrilaran y cayeran por un terraplén. El primer vagón del AVE quedó incrustado contra la parte trasera del otro tren.

Los investigadores también revisarán las grabaciones del centro de control, las condiciones de la infraestructura y los antecedentes de mantenimiento ferroviario.

Continúa la investigación

Las autoridades españolas aclararon que el análisis todavía se encuentra en una etapa preliminar y que la velocidad exacta se conocerá cuando se extraigan los datos de las cajas negras.

Mientras avanzan las pericias, equipos especializados continúan trabajando en el lugar del accidente y en la identificación de las víctimas.

El siniestro abrió nuevos interrogantes sobre los mecanismos de seguridad ferroviaria y el funcionamiento de los sistemas de señalización en la red de alta velocidad española.