Revisión

Opinion 10 de septiembre de 2019
Apenas iniciada la campaña electoral para las elecciones provinciales que se resolverán el 10 de noviembre próximo, ya hay una tarea a realizar cerrado el proceso de construcción de un nuevo gobierno. Se trata de la revisión y debate en torno del sistema político de Salta cuya debilidad se expresa en las propuestas para las PASO del 6 de octubre.
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El proceso electoral de este año, tanto a nivel nacional como provincial, configurará un nuevo mapa político que se debe interpretar, señaló un experimentado dirigente justicialista. Pablo Kosiner, diputado nacional y candidato a renovar su banca, también destacó como característica de la actual situación la necesidad de que aparezcan nuevos protagonistas en la política, para cubrir el vacío que altera la configuración de una oferta electoral que se corresponda con propuestas sostenibles desde la función de gobierno.

Es en las primarias en la que eclosiona una crisis del sistema de partidos políticos. Con las entidades aprobadas hasta junio pasado y que ha permitido que se incrementen las instituciones en condiciones de proponer candidatos, son 31 los partidos y 67 agrupaciones municipales los que han buscado tomar parte de las PASO. En números gruesos, son más de 1.800 las listas para cubrir listas los cargos en juego, que suman en todo el territorio 446 titulares y sus correspondientes suplencias.

Casi 100 partidos preocupan a la dirigencia tradicional. Es difícil aceptar que haya tantas líneas de pensamiento o posicionamientos doctrinarios en una sociedad. Es posible, entonces, que se trate del resultado de apetencias personalistas; incluso, se ha convertido en una oportunidad de negocio que se viene fortaleciendo, aprovechando la facilidad de su creación. En la última década y media hay casos que, incluso, las ofertas de alquiler de sellos y nombres llegaron a la sección de Avisos Clasificados de algunos medios.

La tarea más exigente para crear un partido no es el trámite burocrático, pese a que incluye acta de fundación y de constitución, designación de autoridades promotoras y apoderados, declaración de principios y bases de acción política y carta orgánica. Como dificultad se puede marcar a las adhesiones, que en cantidad se vinculan al padrón electoral. El de Salta permite más de 200 partidos provinciales.

Precisamente se han habilitado las primarias para perfeccionar la democracia interna y externa de los partidos; ello se logra con una mayor participación ciudadana. Sin embargo, el alto número de precandidatos inscriptos para las primarias da cuenta de factores patológicos operando sobre el sistema, los que se expresan en la atomización de los partidos.

Más de 500 precandidatos a intendentes en los 60 municipios de Salta pueden ser una señal de preocupación ciudadana por el destino de cada comuna. En la Capital, 18 postulantes constituyen una propuesta razonable aunque si se piensa que los espacios políticos participantes son cinco, ya se evidencia un incipiente desequilibrio. Pero hay extremos notorios, como el caso de La Poma que, con menos de 1.800 habitantes, tiene 8 aspirantes a intendente, uno por cada 225 personas. La Legislatura atrae más y por ello es que más de 650 precandidatos pretenden las 9 bancas capitalinas que se renovarán Diputados.

Es saludable la participación cívica y el compromiso militante en tiempos electorales pero mucho más es asegurar la integridad institucional de los partidos. Es atendible el reclamo de revisar el presente y diseñar el futuro del sistema.

Salta, 10 de septiembre de 2019

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