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Opinion 03 de septiembre de 2019
Uno de los mitos políticos más arraigados en Argentina afirma que sólo un presidente de origen peronista puede garantizar la gobernabilidad. Incluso la prensa internacional lo advirtió en 2015, cuando Mauricio Macri asumió la Presidencia de la Nación
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Los especialistas, como Rosendo Fraga, han destacado que Macri termine su mandato el 10 de diciembre de 2019, tiene un significado político e institucional relevante.  Desde la irrupción del Peronismo en la política argentina en 1945, ningún gobierno no peronista ha terminado su mandato. No pudieron lograrlo Arturo Frondizi en 1962 y Arturo Illía en 1966, quienes cayeron a manos de golpes militares.  Tampoco pudieron Raúl Alfonsín ni Fernando De la Rúa, reestablecida la democracia en 1983. Ambos presidentes  renunciaron antes de terminar sus mandatos, por crisis sociales precipitadas por el descontrol de la economía. En esta etapa de la vida institucional argentina los golpes militares fueron sustituidos por los “golpes de mercado” o los “golpes de la calle”. 

Por estas jornadas, la cuestión toma fuerza. Mauricio Macri podría pasar a la historia por ser el presidente que en 90 años cierra una sucesión de tres mandatos constitucionales seguidos, sin crisis que los interrumpan. 

Un sector del peronismo durante estos últimos cuatro años ha tomado la tarea de acompañar la gestión de Cambiemos, asegurando gobernabilidad. Su comportamiento los puso bajo sospecha de sus propios compañeros, lo que fortaleció el armado del kirchnerismo en tiempos de severos cuestionamientos políticos por la vinculación de importantes referentes con la corrupción.

Fueron reconocidos como los legisladores de los gobernadores, un peronismo atildado, que no puso obstáculos para cerrar más de una década de default y persecución de los fondos buitres. Le dieron un amplio blanqueo de capitales y facilitaron el endeudamiento, habilitando al Gobierno Nacional la posibilidad de firmar sus convenios con acreedores como el temible Fondo Monetario Internacional.

Un gobierno sin mayoría propia se recostó en estos cuasi socios y no tuvo empacho en vetar las leyes que se oponían a sus propósitos. Uno de los principales voceros de este sector del peronismo, el diputado nacional Pablo Kosiner, recordó en Cara a Cara las iniciativas en las que el Congreso impuso mayoría y el Ejecutivo aplicó su capacidad de veto, como son los casos de Tarifas o la Ley Antidespidos.

El legislador salteño insistió en que nadie puede decir que “Macri fracasó por culpa del Peronismo”. Y al menos no, respecto de este sector que integran legisladores y gobernadores, aunque hoy es difícil asegurar -a poco de las elecciones generales que aseguran el triunfo de ese sector político- que la alianza de hecho sobreviva.

Los gobernadores que han garantizado gobernabilidad, han asumido costos, reconoció el diputado Kosiner y reiteró que nadie puede sacarse responsabilidades porque el Gobierno ejecutó lo que quiso de lo que ellos entregaron. .

Todo parece indicar que esta vez, el Gobierno puede caer bajo fuego amigo. O pasar a la historia cumpliendo su mandato.

Salta, 03 de setiembre de 2019

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