Ética

Opinion 30 de agosto de 2019
No son tiempos para cuestionamientos éticos. El bajo umbral de desarrollo de las familias en estos momentos no permite debates sobre cuestiones axiológicas. Es la repuesta de un sector de la política a los planteos en contra de la decisión de algunos dirigentes de llevar doble candidatura en el actual proceso electoral. Si no es ilegal y no se oculta, es correcto.
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Si bien hay candidatos que han resuelto participar en las elecciones nacionales y también en las provinciales participando en sendas listas, no necesariamente hay una actitud oportunista. Algunos reconocen el carácter testimonial de la misma y la ubican como un aporte al espacio político en el que militan. En ese grupo están los que aseguran que con una doble candidatura se trata de usar la que es la única herramienta que les permite sostener expectativas en torno de un resultado electoral favorable. La decisión se legitima por tratarse de la aplicación de reglas de juego válidas y no constituyen un engaño ni un ardid contra el electorado cuando se declara públicamente cuáles son las intenciones.

En la vereda de enfrente se colocan quienes rechazan severamente la utilización de la doble candidatura en cargos expectantes en elecciones que se realizan casi paralelamente. Entre otros, el diputado nacional justicialista Pablo Kosiner, quien busca renovar la banca, cuestionó duramente a quienes abusan de la confianza de la gente y faltan a su palabra demandando un voto al que luego utilizan para tomar la opción que más le convenga. También el precandidato a gobernador Gustavo Sáenz criticó a los que especulan con un cargo, al que pretenden llegar de cualquier forma y a cualquier precio. Allí encuentran razones a la decepción que está provocando la política en la ciudadanía.

Por fuera de lo meramente electoral, el enmarque ético de la situación lo dio José Antonio Vilariño, en Cara a Cara. Candidato suplente a senador nacional tiene en la punta de sus dedos la banca que no ocupará Sergio Leavy, el candidato titular, si es que éste llega a la gobernación provincial para la que también se postula.

A juicio de este referente del kirchnerismo, se subestima mucho a la gente cuando se lleva la atención pública a cuestiones ajenas a sus reales preocupaciones. Cuando no se satisfacen las demandas de desarrollo de la familia, no es válido discutir cuestiones éticas según este dirigente. Mucho más cuando quienes así  lo hacen tienen doble moral, al criticar lo que ellos mismos hicieron.

La ley de primarias provinciales establece en su artículo 5, sobre incompatibilidades, que los precandidatos solo podrán postularse en una sola agrupación y para una sola categoría de cargos electivos, salvo adhesión. No es el ámbito local el que genera la discusión que arrincona a la dirigencia que a veces ya transitó esas zonas donde la legalidad y la ética no se acompañan. Precisamente en la sesión de ayer del Senado de la Provincia ingresó un proyecto de ley para prohibir esas candidaturas múltiples.

Una iniciativa de esa naturaleza  seguramente pondrá límites legales. Pero de ninguna manera pondrá en caja el relativismo ético del que hace gala cierta dirigencia política.

Salta, 30 de agosto de 2019

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