Puentes

Opinion 12 de agosto de 2019
Unas PASO en las que no se eligió nada, dejaron a la Argentina en un proceso de transición que convierten a la gobernabilidad en el bien más preciado. Con las urnas aún abiertas a la espera del escrutinio definitivo, el mercado se dio por convocado a votar este lunes y sobre las cenizas humeantes de la propuesta del oficialismo, echó combustible.
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Es probable que casi el 48% de los electores que acompañaron la pretensión de un sector político de volver a tomar las riendas del poder, no estén convencidos de propuestas de felicidad instantánea. Todo indica, sin embargo, que tiene en claro que algo se debe hacer para resolver los problemas cotidianos de amplias franjas de la población que sienten un creciente malestar.

La inflación, que está tornando cada vez más difícil el acceso a una canasta básica de bienes para el funcionamiento de una familia y la exigencia de usar un mínimo de servicios esenciales por el rigor de tarifas sin freno en su escalamiento, suman dificultades frente a un horizonte incierto. Las políticas vertebrales del gobierno no son comprendidas por la ciudadanía en general, porque son ajenas a sus intereses y a sus necesidades y quienes deben explicarlas no parecieran estar dotados de sensibilidad que, con el grado de deterioro de la situación socioeconómica, es un eufemismo para indicar que no pareciera que el bien común sea el objetivo de la gestión del gobierno.

Las angustias de la sociedad han llevado a que la mera tendencia que pueden marcar las elecciones primarias sea interpretada  el día después como un resultado irreversible. En ese orden, ojalá resulte aleccionador para los principales protagonistas de la compulsa electoral, con el fin de llegar a las generales de octubre con propuestas serias, responsables, realistas y aplicables en un contexto en el que la falta de credibilidad es la nota.

La integridad del aparato productivo, en un extremo y las necesidades de alimentación en la franja más baja de las demandas sociales, en el otro, están marcando la urgencia del consenso entre los distintos actores institucionales, especialmente de la dirigencia política con responsabilidades de gobierno.

La comprensión del momento político que vive el país se suma como un dato ineludible para las decisiones que se deben adoptar esta semana en Salta. El sábado vence el plazo para la presentación de listas de candidatos para las próximas elecciones, en las que se elegirán los nuevos gobiernos Provincial y Municipales.

Los guarismos de las primarias de ayer que relegaron las pretensiones del mandatario actual a un tercer lugar en este territorio, podrían interpretarse como un reclamo por las tareas pendientes de realización  para la resolución de la problemática local. Para estos comicios no han asomado hombres providenciales por lo que las propuestas exigirán las muestras de un trabajo con compromiso social para la construcción de un proyecto integrador.

La llamada grieta necesita urgente de puentes porque la constante confrontación no ayuda ni acompaña los reclamos de una sociedad irritada. Y en ese orden, Salta no es una isla.

Salta, 12 de agosto de 2019

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