Deber

Opinion 09 de agosto de 2019
Está transcurriendo la veda electoral, de la que los ciudadanos ya tienen acabado conocimiento. Es un período en el que desparecen todas las señales que podrían orientar el voto y cada uno está ante la circunstancia de ejercer un derecho y cumplir un deber de modo responsable.
veda

Generalmente, los derechos tienen como contrapartida los deberes y cuando están específicamente determinados por leyes, anulan toda posibilidad de eludir su cumplimiento sin tener que enfrentar las correspondientes sanciones.

El Diccionario de la Real Academia define al deber como aquello a lo que el hombre está obligado, ya sea por preceptos religiosos o leyes naturales o positivas. Y se lo relaciona con la moral, la razón, la virtud, la ética y la rectitud, que se expresa en formas o acciones de comportamiento de un individuo que socialmente son altamente ponderadas pero el deber es fundamentalmente una obligación con otros y consigo mismo.

Es lo que se manifiesta cuando de lo que se trata es de cumplir con la tarea de armar un buen gobierno para el país eligiendo  legisladores y gobernantes que habrán de organizar y promover el bien común, creando condiciones políticas, sociales y económicas que hagan posible el desarrollo de una vida digna para todos los habitantes de este territorio.

Concurrir a emitir el voto no es una opción. Las excepciones están determinadas por ley y la imposibilidad de hacerlo está cubierta mediante trámites que también se deben cumplir obligatoriamente. Además, el deber debe cumplirse a conciencia, con lucidez, analizando propuestas y posicionamientos, revisando los propios. La tarea previa es una búsqueda de la verdad, que solo reconoce las limitaciones de la propia condición humana.

Es cierto que la actual situación nacional y el abanico de ofertas electorales pueden provocar que haya ciudadanos que se sientan inclinados a abstenerse de votar, cuando comprueban que ningún partido ofrece el programa que desearían. Pero es necesario hacer un esfuerzo y optar por el bien posible.

También pesa que las del domingo sean elecciones primarias cuyos objetivos nunca estuvieron lo suficientemente claros para el elector. Básicamente pretenden aumentar la representatividad de los partidos políticos y profundizar la democracia hacia su interior. Desde la sanción de la ley –en diciembre de 2009- su aplicación, lejos de concurrir al mejoramiento de la calidad electoral, fue en su desmedro.

Quienes concurrieron a ello fueron los propios dirigentes políticos que se empeñaron en vaciar de contenido al mecanismo. También puede interpretarse que, en realidad, fue concebido con un sustrato espurio, que no es otro que servir a los intereses de circunstanciales mayorías políticas.

A una década de su vigencia, las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias sostienen su carácter de ser una instancia previa a las Generales que les crean una carga cívica a los ciudadanos y financiera al Estado. Pero no se ha podido verificar mayor virtud al sistema electoral.

Ese virtuosismo lo puede dar el electorado, si toma este deber como una contribución a la patria.

Salta, 09 de agosto de 2019

Te puede interesar

Boletín de noticias

Te puede interesar