Mediación

Opinion 25 de julio de 2019
Se siente fuerte el silencio del gobernador Juan Manuel Urtubey. Desde ayer estuvo en la sede de su gobierno y hasta el mediodía de este jueves por lo menos, en el momento en que el ruido de la movilización docente era ensordecedor.
sentada docentes

A once días del inicio del conflicto salarial apareció el componente político que el mandatario denunció desde Tierra del Fuego el lunes último. Una mala lectura de la situación o un exceso de confianza en un diálogo inexistente condujeron los hechos a un punto que determinados sectores suelen buscar para reforzar un plan de lucha que por su extensión suele decaer. La represión policial dio razones para mantener la movilización y sumar a grupos que esperaban para ingresar.

Debe reconocerse que desde el mismo momento que aparecieron los líderes de Docentes Autoconvocados, en el cierre del primer cuatrimestre del ciclo lectivo, demandando una negociación salarial, el Ejecutivo Provincial tendió una mesa para escuchar las pretensiones. El propio ministro de Economía asumió la responsabilidad de informar públicamente la respuesta del Gobierno, que aclaró no era una oferta; exactamente era lo que la situación de las cuentas públicas podía tolerar y no resistía discusiones.

Desde ese punto, plantado hace una semana, los contactos restantes fueron escenarios para las letanías oficiales, que confrontaban con la escalada de reclamos de docentes que actuaban sin la contención de instituciones gremiales. La principal plaza y la entrada de la Capital quedaron bajo el dominio de un grupo especialmente integrado por mujeres, que son mayoría en el ejercicio de la docencia.

También quedaron bajo ese dominio los gremios que integran el bloque institucional que participa de negociaciones paritarias y se fueron sumando aquellos que representan a los demás trabajadores del sector público, que van a ser beneficiados con cualquier mejora que logren los maestros. Saben que esa es la barrera que le quita capacidad de maniobra al Ejecutivo.

Prueba de la limitación negociadora de la cartera de Educación fue la reunión de la noche del martes, que se extendió infructuosamente por varias horas. Los resultados fueron comunicados en la reunión de gabinete de ayer, presidida por el Gobernador de la Provincia y la versión oficial del informe señala que se destacó que el incremento acordado para este año es del 38%, el más importante en la gestión estos últimos doce años y de los más altos de la Argentina. Como si el mandatario necesitara que se le indique qué es lo que está haciendo.

Lo que vino después ya es un enfrentamiento, en la que el Gobierno moviliza a su fuerza de seguridad y los manifestantes piden la renuncia de un Gobernador que indefectiblemente se va en poco menos de 150 días. Ni uno ni otro recurso es conducente a ningún logro.

Ha quedado expuesta una negociación en la que ninguna de las partes escucha y ve a la otra. Y mientras eso sucede, en pleno proceso electoral, se ve cómo hay dirigentes que tratan de cosechar algunos frutos. Otros abandonan sus posiciones y tratan de ocupar otras, aunque sea en líneas adversarias a un líder político que no mostró aún cuál es la próxima carta que va a jugar.

El espectáculo cierra con estudiantes movilizados en apoyo de la lucha docente y padres que lo harán mañana para pedir que vuelvan a las aulas.

Urge que aparezca una figura mediadora.

Salta, 25 de julio de 2019

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