Razones

Opinion 11 de julio de 2019
A un mes de las primarias nacionales, candidatos y electores colocaron esta elección en la centralidad de la vida cívica. Una de las tareas es la de explicar el sentido de las PASO para que el ciudadano tenga en claro en qué va a resultar su decisión.
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Las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias sirven para armar la lista de candidatos que cada sector político pondrá a consideración de la ciudadanía; además, es la instancia en la que se determina quiénes serán en definitiva los protagonistas de la compulsa porque instala un filtro que equivale al 1.5% de los sufragios que se emitan. Esa tarea era hasta 2009 exclusiva de los partidos y su militancia aunque hubo una apertura no obligatoria al resto de la ciudadanía.

El espíritu de la norma se refleja en el nombre de la ley de Democratización de la Representación Política, la Transparencia y la Equidad Electoral. Luego del “Que se vayan todos” con el que cerró el fatídico 2001 no se había logrado en esa década una reconciliación plena de la dirigencia con la sociedad. Según destacara uno de los legisladores salteños que votó esa norma, el renovador Julio César Loutaif, se la debatió pretendiendo un mayor protagonismo de parte de una sociedad que descreía de los partidos políticos. Se buscó que abriendo la interna de estas instituciones habría una mayor concurrencia a cumplir el deber del sufragio.

Todo parece indicar que a una década de esa sanción no se ha logrado el objetivo y no por desinterés ciudadano. Los líderes políticos han vaciado de contenido a las PASO al imponer  un diseño de la propuesta de cada alianza o frente que no escape del control de sus referentes; esto es, que el resultado no sea producto de la voluntad popular, para lo que se ha restringido la oferta. En las próximas primarias no habrá modo de definir fórmulas presidenciales ya que la decena de propuestas no someten su armado a internas. La intervención de los electores se limitará a determinar cuáles quedarán fuera de carrera y no llegarán a octubre.

Hay una mayor generosidad en las listas para la renovación parlamentaria. Es que en los comicios nacionales se pondrán en juego la mitad de las bancas de la Cámara de Diputados y un tercio de las del Senado de la Nación. Ciertos frentes permiten una participación más amplia y en algunos de ellos habrá internas. En el caso de Salta, de las cinco alianzas participantes, solo dos de ellas tienen en competencia más de una lista.

Frente a la mezquina oferta, la definición estará condicionada por la fórmula presidencial y no por la pretensión de quienes buscan llegar al Congreso de la Nación. El mensaje es muy restringido ya que se limita a definir en qué punto se planta cada uno. El oficialismo dejó en claro que quiere evitar la vuelta al pasado reinstalando un régimen vencido en 2015. La oposición quiere la Presidencia y para ello hace antimacrismo. Ello justifica la decepción de uno de los votantes de la ley quien está seguro que el sistema tiene que ser revisado porque al no haber internas, no hay discusión en los espacios políticos.

Tras la PASO vendrá el momento de formalizar propuestas que den razones a la existencia de diez fórmulas que no necesariamente representan sendas líneas de pensamientos. Sí es cierto que expresan pretensiones sectoriales que deberán fundarse en políticas de gobierno.

Salta, 11 de julio de 2019

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