Momento

Opinion 09 de julio de 2019
La celebración de un nuevo aniversario de la Independencia Nacional mostró el impacto de la campaña electoral. Los mensajes tuvieron ese tono, especialmente el del presidente Mauricio Macri aunque en Tucumán, cuna de su declaración, siguió a una dura crítica lanzada por la Iglesia Católica, de marcada influencia en esa Provincia.
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El mandatario nacional comparó la gesta de los próceres de la Independencia con la de la dirigencia actual y las empardó al asegurar que aquella cambió el futuro igual que lo está haciendo la alianza nacional gobernante. E impuso el tema de su propuesta para la reelección.

En la mirada presidencial se está llevando adelante una transformación tan grande como la de principios del Siglo IXX. Son transformaciones para crecer, avanzar y evitar el estancamiento, para acercar a la actualidad aquella  época, con mujeres y hombres que se visualizan como próceres inalcanzables, pero que no eran tan distintos a los argentinos de hoy según la percepción de un político que está lanzado a conseguir un segundo mandato.

Macri utilizó la fecha para mostrar qué es lo que está haciendo su gobierno y cuál es el propósito que quiere alcanzar. En definitiva, proyectó en este tiempo la tarea que comenzó en 1816 y que debe continuar, pese a las diferencias y las incertidumbres.

Lo que mostró el Presidente de la Nación como el inicio de una gran gesta fue descripto en otros términos en una cruda homilía del arzobispo Carlos Sánchez. El prelado cuestionó la inequidad que existe en el país, la que adjudicó a las prácticas deleznables de la mala política y de la corrupción. Desde esa posición consideró que se aprecia a la pobreza no como una desgracia o una maldición sino como “una decisión de unos cuantos que instrumentalizan cruelmente esa misma condición dolorosa de la gente para mantener o acrecentar el poder y la dependencia". El cura pidió garantizar el sano funcionamiento de las instituciones de la democracia, para dar paz y un bienestar no excluyente de todos los ciudadanos.

Se mostró en la vecina provincia dos miradas sobre un país que desde hace 203 años se hizo cargo de construir su propio destino. Ambas deben ser consideradas por una ciudadanía que se está preparando para participar de uno de los actos cívicos más elevados en el ejercicio del rol que le adjudica la democracia, cual es el de votar para armar gobiernos.

Le sirvió al responsable de la Homilía del Te Deum central de la fecha rescatar un mensaje del Sumo Pontífice, quien oportunamente destacó que "Es hora de saber cómo diseñar, en una cultura que privilegie el diálogo como forma de encuentro, la búsqueda de consensos y acuerdos, pero sin separarla de la preocupación por una sociedad justa, memoriosa y sin exclusiones”. Es la tarea que se debe demandar a una dirigencia muy ocupada por estos días en imponerse como la opción válida para resolver los problemas del país.

Es cierto que, como marcaba el presidente Macri en su discurso, dos siglos atrás también había divisiones pero no menos lo es que se superaron al momento de una decisión trascendente.

Quizás ahora también sea ese momento. 

 

Salta, 09 de julio de 2019

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