Ordenamiento

Opinion 13 de junio de 2019
Se corrió el velo y las sorpresas fueron para la dirigencia. Superado un plazo clave en el proceso electoral, en Salta participarán cuatro frentes y un partido que tiene su correspondiente referente nacional en una alianza.
Urna

La integración de estos espacios muestra la multiplicidad de estructuras organizacionales de apetencias de grupos y justifica cualquier demanda de reorganización del sistema de partidos políticos. Estas instituciones de raigambre constitucional no expresan la fortaleza que le da su naturaleza y se merecen un debate que no debe ser del sector político sino de la sociedad en general.
En el país se han inscripto seis alianzas y un partido y aunque no tengan su versión local, permitirá a los salteños optar entre siete fórmulas presidenciales, si es que en diez días más no hay alguna deserción justamente como producto de no avanzar en el sostenimiento de listas de candidatos. Ese es el próximo paso y mantendrá al tope la efervescencia interna de cada sector.
Luego de la puja que significó integrar estos frentes, la construcción en marcha es aliviar los efectos de la misma y facilitar la convivencia en el ámbito de la confluencia de partidos. En ese orden, las PASO son una vía de apaciguamiento de los ardores que dejaron los avatares de una realidad política intensa por la falta de contención partidaria.
Hasta que llegue el momento en que sea la ciudadanía quien pronuncie la última palabra, la tarea es excluyentemente dirigencial. Si bien las primarias facilitan que afiliados -o independientes que pueden ser convocados por su afinidad- canalicen sus pretensiones de llegar a una función electiva, no menos cierto es que la Junta Electoral de cada frente es un filtro que se deberá atravesar hasta el 22.
El principal dato es que el esfuerzo que se ha realizado hasta ahora para alcanzar los resultados que se conocieron este jueves, solo apunta a cubrir cuatro bancas en la Cámara de Diputados y las tres que representan a la Provincia en el Senado de la Nación. Pero no es una decisión que se pueda adoptar de manera independiente a la elección de la principal magistratura del país. Escoger a los parlamentarios salteños será una tarea que se base en el armado de un Congreso que compartirá el poder republicano con el Presidente que se elija.
Los especialistas que están interpretando como se armó el tablero electoral advierten que hay un ordenamiento con base ideológica. La conformación de frentes ha llevado a que –por encima o a pesar de los afanes personales- concurran en cada sector partidos congruentes que cubren, si no todas, la mayoría de las líneas de pensamiento político.
Aun cuando pueda sorprender a algún ciudadano desprevenido que en un mismo bloque hayan quedado el radicalismo y el romerismo, de raíz peronista, lo que se refleja es que se trata de líneas que adscriben al conservadurismo. La alianza nacional que representan no deja dudas al respecto. Apenas un poco más hacia el centro se ubica el bloque que pudo armar el gobernador Juan Manuel Urtubey y hacia un mayor progresismo se acumularon aquellos partidos que suelen pensar en los vulnerables en términos de pobreza, a la que suelen enfrentar con asistencialismo.
Las cartas han comenzado a volcarse con el armado de las fórmulas presidenciales. La atención está puesta ahora sobre la representación federal que se pretende construir.
Salta, 13 de junio de 2019

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