Abandono

Opinion 07 de junio de 2019
No hay modo de eludir un final de ciclo, cuando indefectiblemente llega. Es el caso de un gobernante, cuando se acerca al límite de su mandato. Es un ejercicio que el hombre común experimenta en su vida de manera ordinaria pero quienes transitan los pasillos del poder y llegan a la cima lo deben enfrentar con otras exigencias.
urtubey asamblea

Más allá de la inevitabilidad del final desde el día mismo del inicio, el 10 de diciembre de 2007, el gobernador Juan Manuel Urtubey comenzó institucionalmente a despojarse de las obligaciones del ejercicio de gobierno el 1 de abril pasado. En oportunidad de dar su informe sobre el estado de la Provincia ante la Asamblea Legislativa, planteó desde la apertura del discurso la circunstancia que era el último. Me llena de orgullo darlo,  de emoción haber llegado hasta aquí, dijo al señalar que hasta el día se había tornado especial.

Un repaso de ese mensaje permite determinar que tuvo todos los ingredientes de una despedida. De allí la necesidad de ratificar –como lo hizo- la responsabilidad de cumplir su deber de gobernar hasta el próximo 10 de diciembre, con las mismas ganas y la misma pasión del primer día.  A menos de cien días de esa promesa, se puede comprobar que la voluntad ha comenzado a flaquear.

El fin de ciclo tiene dos aspectos: el comportamiento del que se va y el del grupo que conduce. La población de Salta en general y su equipo de gobierno en particular no pueden soslayar la circunstancia que se va a cerrar una etapa que condicionó su propia vida, generó expectativas y responsabilidades para adecuarse a un modelo político de convivencia.

La inminencia del final mantiene en las puertas de la sede del Gobierno Provincial a un grupo de trabajadores que demandan el cumplimiento de acuerdos, cuya demora fue tolerada en función del tiempo por venir, que ya se ha agotado. Dentro del Centro Cívico también se han intensificado las pujas entre quienes se preparan para abandonar funciones y están compelidos a buscar otro destino.

Nada de lo que sucede en este tiempo es desconocido para los protagonistas de los escenarios de conflicto que están emergiendo. El propio mandatario, inmerso desde el inicio del año en una campaña de posicionamiento nacional para alcanzar la Presidencia, supuso el peor panorama si no se evitaban conductas previsibles.

“Pareciera que buena parte de los dirigentes se sienten más cómodos odiando que construyendo y eso debe avergonzarnos. Cuando se discute por el poder y no por el bienestar de la gente, el resultado es conocido”, dijo en el mensaje a la Asamblea Legislativa. Sin embargo, esta semana ha reconocido que quedó en medio del lodo de un espectáculo decadente de la clase política. Sus pares de la dirigencia están ocupados en especulaciones de poder, marcó el mandatario quien, sin embargo, está ocupado en este tiempo de participar en espacios dedicados a fomentar las acciones que repudia.

En ese cuadro encuentra razones la preocupación de uno de los dirigentes oficialistas más fuerte de la Provincia. El presidente de la Cámara de Diputados expresó su deseo que el fin de este ciclo de tres mandatos no repita el de su antecesor, quien estrenó la re-reelección y abandonó la tarea de gobernar a meses de lo que institucionalmente correspondía.

La candidatura presidencial de Juan Manuel Urtubey está dejando a la deriva al Gobierno de la Provincia.

Salta, 07 de junio de 2019

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