Impacto

Opinion 31 de mayo de 2019
Lejos de las luces de la Capital, la obra para la recuperación del ferrocarril en la Provincia no estuvo en el centro de atención. Si no fuera éste un año electoral, que obliga al desplazamiento del Presidente de la Nación para inaugurar obras, quizás tampoco se tendría por conocido la puesta en marcha de un ramal recuperado, con fuerte impacto en el transporte de carga.
trenes

Fue en abril de 2016, cuando el  Ministerio de Transporte de la Nación puso en marcha el proyecto de renovación de 1500 km de vías para el Ferrocarril Belgrano Cargas,  conectando al NOA y NEA con los puertos de Rosario y Santa Fe.  Eran tiempos de romance entre el gobierno de Cambiemos y la sociedad.

Esa iniciativa formaba parte del Plan Belgrano, la gran esperanza del norte del país, luego que se presentara como un programa de desarrollo social, productivo y de infraestructura orientado al crecimiento y la igualdad de condiciones y oportunidades. Su objetivo apuntaba a reparar la deuda que el país tiene con esa región, la más deprimida de todo el territorio.

Mientras el paso del tiempo iba mostrando la ineficiencia de una gestión de gobierno, el famoso programa de reparación histórica pasaba de ser una legítima aspiración a convertirse en objeto de críticas y de allí al olvido total, generado en el descreimiento producido por el incumplimiento de metas. Pero más allá de esporádicas referencias, la obra ferroviaria continuaba.

Se programó la renovación de 1700 kilómetros de vías del Belgrano Cargas para que la capacidad de carga se incremente de 850 mil toneladas transportada en 2015 a 4 millones y medio en 2019. El último informe de la empresa Ferrocarril Carga, que administra la línea Belgrano, indica que 2018 marcó un aumento de casi 50% sobre los valores de arranque, cuando las obras proyectadas todavía están en plena ejecución.  Con la inauguración de hoy, se han finalizado un poco más de la mitad de lo programado, con una inversión de 3 mil millones de dólares, que incluyen  la renovación de material rodante.

Los trabajos que se inauguraron este viernes en la zona de Anta fueron precedidos por inversiones en Santa Fe y Santiago del Estero, que permiten que se reduzca a un tercio el tiempo para cubrir el tramo de 1180 kilómetros desde Joaquín V. González a Timbúes, en el Gran Rosario. En tanto, continúan aquellos proyectados hacia el norte, para llegar a territorio boliviano. No menos cierto es que la reactivación plena del ramal C14 a Chile, sigue pendiente de concreción.

Los tiempos electorales no son propicios para convocar la atención sobre estas acciones de gobierno. Es que son realizaciones que se muestran con la finalidad de ganar voluntades, más allá de la real utilidad de su ejecución y puesta en marcha.

Más allá de cierta utilización espuria, la obra está hecha y tendrá  su proyección en el estímulo directo e indirecto sobre el crecimiento.

Salta, 31 de mayo de 2019

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