Equilibrio

Opinion 30 de mayo de 2019
El intendente de la Capital advirtió hoy sobre campañas electorales sucias, que se despliegan utilizando distintos recursos. La preocupación de Gustavo Sáenz es compartida por otros ámbitos vinculados a la actividad que genera un proceso electoral por lo que hoy se ha firmado un “Compromiso Ético Digital” para combatir la desinformación en las redes sociales y otros entornos digitales.
CAMPAÑA ELECTORAL 20N

La promotora de este acuerdo  es la Cámara Nacional Electoral que convocó a representantes de los partidos políticos nacionales; de las empresas Facebook, Twitter, Google y WhatsApp y un conjunto de organizaciones relacionadas con el derecho constitucional y el periodismo. Los firmantes se comprometen, con vistas a los comicios nacionales, a preservar “la honestidad del debate democrático en las próximas elecciones nacionales, de modo de contribuir a mitigar los efectos negativos de la divulgación de contenido falso y demás tácticas de desinformación en redes sociales y otros entornos digitales”.

No es ociosa la preocupación; tampoco novedosa. Es una tendencia creciente que se relaciona con nuevos comportamientos sociales para alcanzar objetivos esenciales para la vida democrática. La  Cámara Electoral se adelantó y en agosto del año pasado emitió la Acordada Extraordinaria 66, creando un Registro de cuentas de redes sociales y sitios web oficiales de los candidatos, agrupaciones políticas y máximas autoridades partidarias. Por ello es que al momento de presentar la documentación respaldatoria de los informes de campaña deberán acompañar el material audiovisual de las campañas en Internet y redes sociales.

La Cámara tuvo en cuenta dos cuestiones fundamentales. Por un lado, los derechos de participación política de la ciudadanía, que tienen un lugar eminente en la articulación de la democracia representativa, para cuyo ejercicio tiene vital importancia el “voto informado” del elector. En él juegan  la libertad de expresión y la publicidad de los actos de gobierno, inherente al sistema republican, desde su gestación a su concreción, para ejercer el control del poder que les compete.

Por otro lado, ha considerado el impacto y los nuevos desafíos que representa el auge de las plataformas y entornos digitales, que se constituyeron en un novedoso circuito de comunicación, dado que el uso de las redes sociales –que en los últimos años se tornaron herramientas de uso masivo- aceleraron los tiempos de circulación y difusión de la información. No puede soslayarse que el rol de las nuevas tecnologías implica nuevas formas de construcción de sentido sustancialmente distintas a las de los medios tradicionales de comunicación, dice la Acordada de agosto pasado. Se basó en estadísticas nacionales y mundiales, que demuestran un decreciente uso de la televisión y los medios gráficos, respecto a la forma en que los ciudadanos se informan de los asuntos políticos. La contracara es un vertiginoso incremento en la utilización de redes sociales para tales fines.

Es una de las cuestiones más sensibles de un proceso electoral porque se trata de evitar la difusión o proliferación de información inexacta o noticias falsas, sin afectar los valores democráticos y la libertad de expresión. El papel de la dirigencia será sustancial para mantener el equilibrio.

Salta, 30 de mayo de 2019

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