Compromiso

Opinion 08 de febrero de 2019
La primera semana de febrero cierra con dos graves conflictos con comunidades originarias, que obligaron a la intervención policial. En el mismo tramo se conoció un pronunciamiento de la Iglesia del Noroeste Argentino en torno de la situación del ambiente y su vinculación con esas comunidades. Por otra parte, no se puede dejar de señalar que las inundaciones en Rivadavia rozan ambas aristas de una compleja problemática.
enfrentamientos

Ayer se informó de una violenta represión a aborígenes que cortaban la Ruta 34, en reclamo de respuestas a sus denuncias de irregularidades financieras en el Instituto Provincial de Pueblos Indígenas. Pero el lunes ya había intervenido de la misma manera en un conflicto territorial en Cachi entre una bodega y los miembros de la Comunidad Diaguita Kalchaki La Aguada. Estos diferendos son los que más preocupan porque se extienden por todo el territorio nacional, desde el reconocimiento constitucional del derecho de los originarios sobre sus territorios, aunque los títulos no estén bien conformados.

Las problemáticas del ambiente y de los aborígenes fueron casualmente el tema central de las deliberaciones de los obispos de la región que se reunieron en Salta. Reconocieron que se trata de cuestiones que no están suficientemente visibilizadas, pero que preocupan por las consecuencias actuales que comprometen el futuro. En un documento unieron el cuestionamiento a la política vigente en la materia, los problemas que genera, la decisión de la Iglesia de involucrarse activamente con la denuncia universal por los avasallamientos y el año electoral que empezó en la Argentina.

Los prelados no batieron el parche en torno del encuentro, seguramente para no distraerse en los planteos públicos de posiciones y acciones que dejan a la Iglesia en una incómoda posición. Pero la nutrida reunión se justificó en la tarea previa a desarrollar en vinculación con el sínodo especial para la Amazonia, que se desarrollará en octubre próximo en Roma. Inspiradas por el documento de Aparecida de 2007, las indicaciones del Papa Francisco apuntan a promover la existencia de los originarios en el territorio, considerando que ellos son los grandes custodios de la selva. Es con esa concepción que se destacan las ventajas para el resto de la población si se quiere mantener la vida del planeta.

Los obispos del NOA describieron la situación que se expresa claramente en la Provincia, con una gestión de gobierno que no resolvió la tensión entre ambiente y producción. De allí que hayan denunciado la lógica economicista, cuya finalidad es consumir y producir, desplazando a un segundo plano la dignidad de la persona y la justa distribución de los bienes para el desarrollo humano integral. La mención al año electoral esconde la pretensión que en la agenda de temas a demandar a los que tienen la capacidad de tomar decisiones al respecto para que no se ignore “el grito de los pobres y de la madre tierra”.

Pero el documento será letra muerta sino hay un compromiso social.

Salta, 08 de febrero de 2019

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