Incumplimientos

Opinion 06 de febrero de 2019
Al igual que anteriores gestiones, la del intendente Gustavo Sáenz no ha logrado controlar aún el problema que genera la disposición final de la basura. El enmarañado tejido normativo no alcanza y tampoco resulta la prestación del servicio en manos privadas. Al menos es lo que se concluye de los controles del funcionamiento del vertedero San Javier, cuyo estado es la razón de un amparo en manos de la Justicia provincial.
vertedero san miguel

Periódicamente la cuestión emerge a la superficie de la atención pública, especialmente cuando está vigente el período legislativo del Concejo Deliberante. Hay sectores políticos que expresan una legítima preocupación por la problemática que constituye el manejo de los residuos en una ciudad de la envergadura de la Capital y también en el área metropolitana que integra.

La Ordenanza de Higiene Pública vigente en este municipio considera basura o residuos a toda sustancia o materia sólida o semisólida, inorgánica u orgánica que es deshechada por el hombre por no resultarla útil y que en determinadas circunstancias puede ocasionarle molestia o peligros a afectar su salud o a sus bienes. Sólo se exceptúa de esta denominación a las excretas humanas.

Se trata de un volumen de unas 800 toneladas diarias el que encaja en esa denominación y si bien hay normas que prevén morigerar esa carga, su impacto es mínimo. La separación de residuos en origen es uno de los fracasos que ponen fuera de control a la situación, ya que la obligación no ha podido extenderse aún a los casi 400 barrios capitalinos y se restringe a no más de 16, que separan una insignificante cantidad de residuos respecto del monto diario total.

No es la única deficiencia; más de una decena de millones de pilas y baterías terminan desechadas con la basura común. Pero son temas importantes que no se atienden porque hay urgencias que tienen encendidas las alarmas por el riesgo inminente que significan para la salud pública por la contaminación ambiental que generan.

Es el caso del funcionamiento de las trincheras del vertedero atento a que ayer venció el plazo que impuso el Concejo Deliberante para que el Ejecutivo Municipal asegure la entrada en funcionamiento de la cuarta, que está en el centro de la polémica desde octubre de 2016, cuando se renovó el contrato con la prestadora del servicio de recolección y disposición final de la basura. La visita de la concejal Cristina Foffani al predio permitió confirmar que no se ha cumplido con dicho plazo y se sigue utilizando la primera trinchera, cerrada en 1999 pero reactivada luego que la segunda y tercera alcanzaran los límites máximos de 27 metros de altura.

Todo estaría indicando que hay un riesgo cierto de incumplir con los propósitos de la Ordenanza de Higiene Pública, respecto de proteger los recursos naturales, el ambiente humano, la limpieza y estética de la ciudad y sus alrededores, en salva guarda de la salud y bienestar de la población. Hay una denuncia penal y un recurso de amparo en marcha pero con un ritmo diferente a la velocidad con la que se va colmatando el vertedero.

Y eso es preocupante.

Salta, 06 de febrero de 2019

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