Temperatura

Opinion 10 de enero de 2019
El carácter electoral de 2019 está palmariamente demostrado. Desde su primer día hábil se ha observado una serie de actos políticos a los que hasta la propia naturaleza ha concurrido. Todo indica que ningún sector se dará tregua y todos los recursos serán utilizados a fines que no tienen otro objetivo que los comicios de este año.
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La primera definición fue la confirmación por parte del gobernador Juan Manuel Urtubey de lo que todos sabían: su candidatura a Presidente de la Nación. De inmediato recibió el primer apoyo significativo, el del senador nacional Juan Carlos Romero, quien fuera su contendiente en 2015. Algunos lo esperaban, muchos se sorprendieron y a los más, el ciudadano común, no le significó nada.

Más allá de anuncios y declaraciones, cualquier acción es observada con la lupa del electoralismo. Es el caso de la gestión de gobierno, particularmente de la más cercana porque roza la cotidianeidad del vecino. Bajo esa lupa está la tarea que desarrolla el intendente Gustavo Sáenz, que al cabo de tres años de gestión reconoció tener activos sesenta frentes de obras.

Precisamente la obra pública es su carta de presentación para cualquier propósito que tenga, especialmente si –como se supone- confirma definitivamente su candidatura a gobernador. El plan en ejecución tiene sus particularidades, entre las que resalta que avanza en tiempos en que precisamente las obras públicas cayeron bajo la guadaña del ajuste. El propio jefe comunal dijo que lo que puede mostrar es su gestión y ésta se monta sobre ellas.

Por ello es que la intensa lluvia del 3 de enero pasado permitió a sus detractores y eventuales opositores criticar severamente cualquier aspecto de su gobierno a partir del anegamiento de distintos sectores de la ciudad. Se desató una verdadera cruzada contra obras largamente demandadas, que están en ejecución.  Las redes sociales fueron el escenario de la polémica y a través de ellas es que el intendente salió a realizar precisiones que pueden servir al vecino, quien es principio y fin de cualquier acción de gobierno comunal.

Fueron aclaraciones sencillas, que dan cuenta de la naturaleza de los cuestionamientos que no parecieran defender el interés comunitario. Las obras de desagües pluviales están en construcción y apuntar a mitigar el efecto de las inundaciones, es lo que dijo el funcionario y se trepó a una campaña que viene insinuándose como virulenta.

La principal ciudad de la Provincia manifiesta una problemática compleja, en la que sobresalen las carencias de distinto tipo. En sucesivas décadas, puntualmente en las dos pasadas, fue la Meca para la población que iba perdiendo sus fuentes de trabajo en el interior y que engrosó el movimiento migratorio que suelen provocar los grandes centros urbanos como generadores de oportunidades. Las sucesivas gestiones comunales no estuvieron a la altura de esa circunstancia y no supieron o no quisieron o no pudieron cubrir las nuevas necesidades emergentes de un crecimiento explosivo de la Capital.

Nuevos asentamientos urbanos estuvieron demandando servicios y prestaciones esenciales y esos reclamos condicionaron el panorama político del municipio. Un dato es revelador: pese a que no hay límites en reelecciones, solo un intendente pudo repetir mandato y su antecesor fue el primero en completarlo.

La temperatura electoral ha comenzado a subir y un atisbo de lluvia ya es razón para que el termómetro muestre unos grados hacia arriba.

Salta, 10 de enero de 2019

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