Desgranamiento

Opinion 08 de enero de 2019
La pléyade de dirigentes que trabajó en la Provincia por el retorno de la democracia, se va desgranando. El domingo pasado se produjo el deceso de Salum Amado, abogado y político y ello obliga a un reconocimiento de la tarea desarrollada pero, especialmente, del ejemplo que ha dejado una vida al servicio de Salta y del país.
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Salum Amado fue un destacado miembro del foro local y por estas horas se hace público el reconocimiento de sus pares, muchos de los cuales lo reconocen como su maestro y guía. Fue un abogado de nota que puso su formación académica como un aporte fundamental al servicio de justicia.

Su actividad política también lo colocó en un lugar relevante. Militó en la Unión Cívica Radical, desde donde tuvo un papel protagónico en la recuperación de la democracia, a principios de la década del 80. Pero su militancia en el radicalismo se remonta a más de medio siglo, cuando siendo estudiante de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de la Plata integró el Centro de Estudiantes en representación de Franja Morada, agrupación a la que llegó a presidir.

Fue la oportunidad que tuvo de comenzar una carrera política con el acompañamiento de los grandes referentes de ese partido, como Ricardo Balbín, quien tuvo injerencia directa en su formación. Salum Amado se remitía a sus reflexiones y ejemplares acciones cuando de ordenar la vida partidaria se trataba. Desde esa sabiduría fue forjando el espíritu radical de los más jóvenes.

Su cercanía a la problemática de la juventud y de la vida universitaria lo erigió como el factor más adecuado para encarar la normalización de la Universidad Nacional de Salta luego del oscuro proceso de la última dictadura militar.  Fue designado por el presidente Raúl Alfonsín como rector normalizador y tal como lo destaca el rectorado de la casa de estudios, le tocó la laboriosa tarea de convocar  a los Centros de Estudiantes y a la Federación Universitaria para reconstruir la participación de los distintos estamentos que integran el gobierno de esas instituciones pero también organizó los Concursos Regulares de los Profesores Universitarios.

Luego fue un destacado diputado provincial y en 1986 fue elegido convencional para participar de la reforma de la Constitución Provincial. Salum Amado fue vicepresidente de la Convención.

En las últimas décadas no tenía vida pública mediática pero los radicales tenían en él un punto referencial para mantener puro el pensamiento partidario. El dirigente era un protagonista relevante de reuniones en las que no solamente se repasaba la historia de la UCR sino se debatían sus principios para aggiornarlos a los nuevos tiempos sin perder su esencia.

La memoria viva de un momento institucional condicionante del porvenir se va achicando por el paso del tiempo. Queda la obligación de las nuevas generaciones de tomar la posta y avanzar con la pureza de los objetivos de los hombres que con generosidad reconstruyeron un tejido institucional rasgado por la ignominia.

Salta, 08 de enero de 2019

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