Visibilización

Opinion 08 de marzo de 2018
La conmemoración del Día Internacional de la Mujer volvió por sus fueros. En la Provincia, todas las organizaciones que se vinculan a la lucha por los derechos de esa parte de la humanidad acordaron cargarlo del contenido reivindicador que dio origen a la fecha, en línea con lo que sucede hoy en todo el mundo.
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La conmemoración, que recuerda  una lucha que aún no terminó  y llevó a la muerte a 129 obreras textiles neoyorkinas, había comenzado a transitar por el camino de la trivialización. Aún en esta jornada se notan algunos afanes por lograr que se cargue de cierto contenido comercial, promoviendo la venta de productos afines a saludos festivos.

Pero no es el caso de esta fecha que propone marchar bajo una extensa proclama reivindicativa.  En el documento de la conmemoración se incluyen demandas, exigencias y propuestas para corregir el rumbo de la vida social.

Por supuesto que en ese largo listado está el reclamo de terminar con los femicidios, pero es uno más con el mismo peso y categoría que todas las cuestiones que reflejan las preocupaciones, las carencias, las postergaciones que en conjunto construyen una difícil realidad para una franja importante, especialmente por su número, de personas que habitan distintos regiones del mundo. Pero puntualmente hacen a la marginalidad femenina en el país.

Los reclamos laborales son extensos y sirven para toda la población trabajadora, sin diferencia de género, indicando la capacidad de lucha de las mujeres que han resuelto, si bien tienen sus propias dificultades justamente por ser mujeres, cargar con ellos. No sorprende, entonces, que allí esté el pedido de derogación de la ley previsional, la resistencia a la reforma laboral; también la demanda del 82% móvil y la derogación del impuesto a las ganancias sobre el salario obrero y suman la defensa de derechos laborales, paritarias libres, autonomía sindical, respeto a los Convenios Colectivos de Trabajo y el fin de despidos y suspensiones que no son supuestos opositores sino hechos palpables, por ejemplo, en el sector azucarero norteño.

Desde la exigencia de políticas públicas para una efectiva implementación de la Ley de Identidad de Género al rechazo del genocidio de pueblos originarios, por el daño ambiental y la expulsión de sus tierras; desde la denuncia que la pobreza tiene cara de mujer al repudio del ajuste para el reordenamiento de la economía y el reclamo por la Educación Sexual Integral y de una Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, todo está dentro de la reivindicación de la marcha de hoy en un día que volvió a ser el de la Mujer Trabajadora.

Una parte de la humanidad está en pie de guerra y la visibilización de esta lucha ya no es un reclamo; es un dato de la realidad.

Salta, o8 de marzo de 2018

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