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description: "Las masas de agua alcanzan los 21,1 °C y expertos advierten sobre impactos crecientes en ecosistemas, clima y comunidades costeras."
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# Récord global en los océanos: la temperatura media alcanza su máximo histórico

![JRSCYG42CJDZNOSHWCGQBHB73E](https://www.infobae.com/resizer/v2/JRSCYG42CJDZNOSHWCGQBHB73E.png?auth=b8792007dabb39890aff50eda06cc070f85fbbe1d4027251ed5a0d4ea65b91f4&smart=true&width=992&height=554&quality=85)

La superficie oceánica del planeta registró un hito sin precedentes al alcanzar 21,1 °C de temperatura media diaria global, una cifra que superó todos los valores históricos conocidos y encendió nuevas alertas sobre la aceleración del cambio climático.

Este récord, confirmado el 22 de agosto por el Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), se suma a una cadena de máximos mensuales observados durante 2026 y ha sido impulsado tanto por el fenómeno de El Niño como por el calentamiento persistente de origen humano.

El dato se vuelve todavía más impactante al considerar que, normalmente, los océanos globales marcan su punto máximo en marzo o abril, tras el verano austral, pero esta vez el récord se alcanzó en agosto, fuera de lo habitual y potenciando el carácter excepcional del evento.

El informe de Copernicus resalta que el valor de 21,1 °C del 22 de agosto eclipsó el récord anterior de 21,09 °C, que se había registrado apenas en marzo de este mismo año.

El fenómeno de El Niño —un patrón climático natural que provoca el aumento de las temperaturas en el Pacífico tropical y altera las precipitaciones y temperaturas a escala global— se encuentra en una fase de gran intensidad, según la Oficina de Meteorología británica y la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

Los modelos de predicción estacional sugieren que El Niño podría fortalecerse aún más en los próximos meses y alcanzar “niveles no vistos en varias décadas”.

**Cambios en la dinámica oceánica y consecuencias para el planeta**

La temperatura del océano es un parámetro central en la regulación del clima global. Un mar más cálido no solo modifica la circulación atmosférica y la intensidad de las precipitaciones, sino que también contribuye al aumento del nivel del mar, genera condiciones extremas y afecta la vida marina y la seguridad de las comunidades costeras.

Samantha Burgess, responsable estratégica de Clima del ECMWF, resumió el momento: “Este récord es otra clara señal de que el océano está sometido a una presión creciente”. Explicó que El Niño está añadiendo calor al sistema, pero lo hace además de décadas de calentamiento provocado por la actividad humana.

La cifra récord de temperatura oceánica no es un simple valor aislado. Copernicus informó que los océanos llevan meses encadenando máximos históricos, lo que refuerza la tendencia de calentamiento sostenido a lo largo de los años.

Isabel Moreno, meteoróloga y divulgadora científica, subrayó la magnitud de la anomalía: “Desde finales de junio estamos registrando valores nunca vistos para estas fechas”. Añadió que “esto ya no es solo un récord diario. Este valor supone el récord de temperatura jamás registrada en los mares y océanos impulsados por un Niño que no ha terminado de crecer”.

La base de datos de Copernicus, que se remonta a 1979, permite afirmar que ningún ser humano vivo ha presenciado antes una situación semejante.

El impacto de esta nueva ola de calor oceánica no se limita a cifras. Los expertos advierten que el aumento persistente de la temperatura afecta directamente a los ecosistemas marinos y a las comunidades que dependen de ellos.

Un océano más cálido conduce a la expansión térmica del agua, lo que incrementa el nivel del mar y eleva los riesgos de inundaciones en comunidades costeras y naciones insulares de baja altitud.

Además, se multiplica la probabilidad y la intensidad de olas de calor marinas, episodios que dañan gravemente los arrecifes de coral, las praderas marinas y, en consecuencia, alteran las redes tróficas y la productividad pesquera.

El mar Mediterráneo, considerado un “punto caliente” climático, también registró récords históricos en el verano de 2026, alcanzando 33,02 °C en la boya de la isla Dragonera, en Mallorca. Esta marca constituye el récord nacional absoluto para las aguas de España y muestra la intensidad con la que el cambio climático impacta en regiones sensibles del planeta.

**Más calor, más extremos y mayor presión sobre la vida marina**

El fenómeno de El Niño, que ya se perfila como uno de los más intensos de la historia, funciona como un acelerador en un sistema marino que venía calentándose a paso sostenido por el efecto de gases de efecto invernadero.

Según la Met británica, “la presencia de El Niño se declara cuando las temperaturas del mar en el Pacífico tropical oriental aumentan 0,5 grados Celsius por encima de la media a largo plazo, lo que afecta las precipitaciones y las temperaturas a escala mundial”. Los expertos advierten que 2027 podría cerrar como el año más cálido jamás registrado.

Las consecuencias del calentamiento del océano son profundas y de gran alcance. Un océano más cálido transfiere más calor y humedad a la atmósfera, lo que puede intensificar las lluvias y algunos sistemas de tormentas, provocando fenómenos meteorológicos extremos.

Este fenómeno incrementa la frecuencia e intensidad de eventos como huracanes, tifones y lluvias torrenciales, lo que pone en riesgo infraestructuras, cultivos y vidas humanas en extensas regiones.

Por otro lado, el aumento de la temperatura reduce la eficiencia del océano para absorber dióxido de carbono de la atmósfera, debilitando uno de los mecanismos naturales más importantes para mitigar el cambio climático. Al reducirse esta capacidad, parte del CO₂ permanece en la atmósfera, amplificando el calentamiento global y retroalimentando el ciclo de extremos térmicos y meteorológicos.

La presión sobre los ecosistemas marinos es especialmente preocupante. Samantha Burgess enfatizó que “a medida que las temperaturas oceánicas siguen aumentando, también aumentan los riesgos para los ecosistemas marinos y las comunidades costeras”.

Observó que “el número de días con olas de calor marinas a nivel mundial se ha triplicado con creces desde principios de la década de 1990, lo que ejerce una presión cada vez mayor sobre los ecosistemas marinos y las comunidades que dependen de ellos”.

Los arrecifes de coral, que requieren condiciones térmicas estables para sobrevivir, se enfrentan a episodios de blanqueamiento y mortalidad masiva. Las praderas marinas, fundamentales para la biodiversidad y la pesca, se ven igualmente amenazadas.

La alteración de estos hábitats repercute en las cadenas alimentarias y en la sostenibilidad de industrias como la pesca y la acuicultura. El informe de Copernicus subraya que los daños de las olas de calor marinas se suman a la presión de la sobrepesca y la contaminación.

La Organización Meteorológica Mundial y los sistemas de predicción de Copernicus advierten que El Niño continuará fortaleciéndose en los próximos meses y podría alcanzar niveles no vistos en varias décadas.

Los científicos del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo siguen monitorizando la situación para determinar si el aumento actual es un fenómeno pasajero o un síntoma de una tendencia que podría persistir y agravarse.

La comunidad científica internacional observa con preocupación la aceleración de los cambios en el océano global. Los récords recientes confirman que los mares y océanos se encuentran bajo una presión sin precedentes, y que las consecuencias se harán sentir en todos los rincones del planeta.

El océano, que durante milenios funcionó como el gran estabilizador del clima terrestre, enfrenta ahora desafíos que afectan desde la seguridad alimentaria hasta la protección costera y la supervivencia de especies clave para el equilibrio ecológico.

El hito alcanzado el 22 de agosto representa más que un simple registro estadístico. Es, en palabras de los expertos, una señal clara de que el océano está sometido a una presión creciente y que la combinación de El Niño y el calentamiento de origen humano configura un escenario sin precedentes para la vida en la Tierra.

Las próximas semanas y meses serán clave para observar la evolución de estos fenómenos y anticipar los desafíos que enfrentarán comunidades, gobiernos y ecosistemas en un planeta que, cada vez más, muestra los límites de su capacidad de adaptación.

Infobae

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