Adiós al barbijo y bienvenidos los nuevos desafíos colectivos

Opinion 28 de abril de 2022 Por Antonio Marocco
Esta semana se realizó en Salta uno de los anuncios más valiosos en al menos los últimos dos años y medio. Ya podemos sacarnos el barbijo. Su utilización dejó de ser una medida obligatoria para convertirse en una recomendación.
CCO

Quizás para muchos pueda pasar desapercibido, pero les aseguro que para miles de salteños que pusieron el cuerpo no se trata de una medida más.

Que se termine la obligatoriedad del barbijo es, sin dudas, un aliciente para quienes creemos en la marcha de la humanidad. Un pequeño pero poderoso símbolo.

Pero no hay que olvidarse. Hace poco más de dos años, a muy poco de asumir, Gustavo Sáenz fue uno de los primeros gobernadores en tomar decisiones difíciles, de cuidado y seguridad para todos. Salta impulsó el uso del barbijo y las restricciones de circulación cuando todavía nadie lo había hecho. 

Muchos nos criticaron, pero el tiempo nos dio la razón. Primero siempre la salud y la vida. Sin estas condiciones, ni hablar de producción y economía. 

Y repito, el barbijo es solo un símbolo: porque en paralelo era necesario también reconstruir un sistema de salud pública deteriorado y, junto al Gobierno Nacional, garantizar que ningún argentino se quede solo.

Empezar a salir de la pandemia es una conquista colectiva: un hito científico para el mundo, un esfuerzo de miles y miles de profesionales y trabajadores de la salud y de la seguridad que expusieron su vida; mujeres y los hombres de la educación que nunca aflojaron a pesar de las adversidades, del transporte que nos siguió conectando, de las industrias esenciales, de cada responsable de familia que hizo lo necesario para cuidarse y cuidar a los suyos.

La historia lo ha vuelto a demostrar: la verdad es que nadie se salva solo, ya lo repetía por entonces hasta el cansancio el Papa Francisco.

Los que piensan que se van a salvar solos son esos que se dejan nublar por aspiraciones desmedidas que no son más que soberbia o nihilismo.

Los que piensan que se van a salvar solos son los que no piensan, creen, ni construyen en equipo. Y que incluso se atreven a denostar a quienes sí conciben caminos honestos, plurales. Los que piensan que se van a salvar solos son aquellos que están en el fango y buscan arrastrar en esa elección a cualquiera.

En fin, es curioso, aquellos que piensan que se van a salvar solos suelen ser los mismos que ni siquiera se dejan acompañar por un libro.

Y tampoco creo que entiendan de fútbol, ni sepan quién fue Di Stéfano, ni que alguna vez dijo que -para un equipo- ningún jugador, por más bueno que sea, es mejor que todos juntos.

En fin, hoy nos sacamos el barbijo y este primero de mayo, además de los saludos entre los trabajadores, será un día para rubricar nuevos desafíos colectivos: Seguir construyendo una provincia capaz no solo de garantizar la salud de todos los salteños, sino también una educación de excelencia, el pleno empleo y el acceso a la vivienda.

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