Las debilidades del Gabinete

Opinion 07 de septiembre de 2020 Por Mario Ernesto Peña
Avanza setiembre y van pasando cosas; indudablemente la situación no va para mejor, sino que lamentablemente va para peor. No solamente no es bueno el comportamiento de algunos sino que se empiezan a aflojar los controles.
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Mientras crece la ansiedad de la gente, desparecen los interlocutores. El COE no responde cuando se quiere saber qué hay que hacer; entonces, las consultas van directamente a los funcionarios. Realmente se está desbordando esto y cada vez estoy más seguro –y he escuchado a muchas personas expresarse al respecto- que el Ministerio de Salud es un ministerio que ya no está dando las respuestas que le hacen falta a la sociedad. 

Se ve a una ministra como agotada; fueron ocho meses realmente muy duros y como toda persona que está a cargo de algo tiene el derecho de agotarse. Pero ocurre que el agotamiento de un Ministro o Ministra de Salud, trae aparejada infinidad de cosas, porque si una persona  empieza a no rendir, necesita un reemplazo. Pero no es porque haya tenido una mala actuación. El gabinete necesita un recambio, todo el mundo necesita oxigenarse, incluso el COE. Esa renovación se impone porque  se nota en la falta de respuestas; la gente llama a un teléfono y lo mandan a otro. Hay muchos problemas en la instrumentación de cómo llegar a tener soluciones. Ese es un punto.

Y el segundo punto es el área de Seguridad de la Provincia. Hay muchas acusaciones por la soberbia del Ministro de Seguridad en no atender gente directamente. Ni siquiera atiende el reclamo de los intendentes; uno habla con los intendentes y en la intimidad dicen: “no tenemos respuestas. Queremos hablar con la Ministra de Salud, no podemos hablar, queremos hablar con el Ministro de Seguridad, no es posible. Hay soberbia, a nosotros, los intendentes que tenemos que estar día a día al frente de situación, nos supera. Ya no sabemos con quien hablar”

Este cuestionamiento muestra que el árbitro de es el Gobernador. Él tendrá que hacer un balance de cómo está la situación hasta ahora; creemos que se está atravesando un momento delicado dentro del propio Gabinete Provincial, sobre todo en esos dos lugares, tanto en el Ministerio de Salud como en el Ministerio de Seguridad. Es como si se hubiesen subido al caballo, todo pasa abajo y ellos no tienen nada que ver. Y es todo lo contrario: son responsables. 

Hay que tener en cuenta que hay un agotamiento en algunos casos y en otros casos, la soberbia que lo aleja de la gente.  Eso es lo más grave que le puede pasar a un gobierno. 

Sí debe quedar en claro que no se trata de la figura del gobernador, porque se lo ve por distintos lados. A mí me tocó vivirlo con situaciones que se dieron el fin de semana y que el mismo gobernador se tuvo que encargar de eso, cuando tal vez no debería hacerlo. 

Gustavo Sáenz se mantiene intacto a pesar del cansancio que debe tener de 10 meses de un gobierno donde fueron todas pálidas, ni una buena. Empezó con los wichis y agarró la pandemia, todavía no se sabe si puede gobernar bien o mal la provincia. Ahora está manejando Salud y Seguridad y por lo que sabemos es abogado.

Fue el más popular para llegar al Ejecutivo y creemos que esta situación indudablemente lo tiene que tener preocupado. Es un hombre que manda un mensaje  a la 1 y después a las 6 envía otro. Su agotamiento debe ser muy grande y debiera ser descomprimido por los ministros, que no son figuras decorativas.

No es eso lo que está sucediendo. Carga con todo el peso de las responsabilidades y eso realmente no es bueno.

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