Decisión

Opinion 18 de octubre de 2019
Mujer y gobernante son dos cargas pesadas, aún en una sociedad que ha comenzado a encarar un cambio cultural. Es el desafío que asumió Bettina Romero, parte de una familia que llegó al gobierno en 1983 y desde entonces se ha ocupado en cubrir funciones en distintos niveles y a través de distintos miembros.
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No se la nota incómoda porque ella misma dice tener dos condiciones para llevar adelante la tarea. Una es la energía suficiente para trabajar desde el Municipio de la Capital con quienes resulten electos en los otros Ejecutivos y la otra es su decisión de ir a golpear puertas y traer recursos a Salta para las obras que se necesitan. Basta escucharla para considerar que es posible.

La única candidata femenina a la principal intendencia de la Provincia no solo quiere llegar a esa función electiva sino que deja traslucir la convicción que es su lugar y su momento. Se ha preparado para ello: tiene equipo, diagnóstico y propuestas, que deja caer como cataratas sobre un mapa en el que ubica los problemas y eventuales soluciones.

Al oído entrenado de un periodista suena creíble su exposición; a un vecino que debe enfrentar una realidad mezquina y deficitaria respecto de la satisfacción de condiciones básicas para una vida con calidad puede resultar riesgosamente seductora. Y hasta para esa dificultad tiene una advertencia; no hay soluciones mágicas, dice.

Aún para problemas irresolutos desde hace mucho tiempo, la candidata dijo tener una medida en elaboración y lo demostró en un diálogo en el que no se preocupó por insinuar que es una alternativa para construir una ciudad mejor. Se exhibió en situación de gobierno dando por sentado que ese es su destino.

Terminar con la venta ambulante en peatonales es simple, con mercados barriales. Se organiza el microcentro mientras se ataca la raíz de la informalidad: los mayoristas que evaden, aprovechando la vulnerabilidad que genera la desocupación.

El tránsito es un problema que todo entorpece. Menguar la población de vehículos, incluyendo las bicicletas, está en sus propósitos. Para ello se deben mejorar los corredores de transporte de colectivos; repiten un esquema de quince años atrás.

Hasta allí solo dos ideas de un amplio abanico, que Bettina Romero domina al punto que lo presenta como una cuestión que solo la desidia, la falta de compromiso y siempre la incapacidad han impedido que estén en ejecución.

En la última edición de Cara a Cara, la protagonista fue una mujer cuya fortaleza es la absoluta convicción está capacitada para asumir funciones de creciente complejidad. Contrariamente a su principal oponente en la próxima compulsa electoral, ella es producto de un ejercicio constante de poder. La adversidad no aparece en los términos  que describen su desarrollo personal ni la reconoce como eventual dificultad para alcanzar sus propósitos. Por eso se enfoca en dirigir equipos que trabajan para detectar inconvenientes y diseñar las salidas.

Lo suyo no son los trabajos públicos sino las situaciones sociales que se generan en una infraestructura de obras y servicios deficiente y en otras carencias que pueden resolverse con micro financiamiento. No habla de periferia ni de pobreza sino de una acción integral que ponga a cada vecino en su lugar.

De 18 precandidatos, solo cuatro pondrán en juego sus propuestas y su personalidad el 10 de noviembre. Será una compulsa exigente y una decisión difícil.

Salta, 18 de octubre de 2019

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