Crisis

Salta 15 de octubre de 2019
Con la consigna de sobrevivir el comercio salteño inicia cada jornada de trabajo. La descripción de la situación fue realizada por el presidente de la Cámara que nuclea a los empresarios del sector, Daniel Betzel y sus referencias confirman las preocupaciones expresadas por la dirigencia del Sindicato que representa a los empleados.
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En estos tiempos de anuncios, propuestas y promesas por la inminencia de un cambio de gobierno, nada alienta a los mercantiles. Ni dueños de empresas ni trabajadores parecieran creer o confiar en las decisiones que se van adoptando en modo electoral o en las que se van anticipando para el caso de retomar la conducción política del país.

Las medidas provinciales son decisiones cosméticas que no borran las huellas del ajuste impositivo de 2018. La posibilidad de aliviar la presión fiscal es una expresión de buena intención que no disimula el mal momento que la recesión y la inflación están configurando. La tormenta perfecta se ha dado en llamar a estos contextos que no dejan afuera detalle negativo alguno.

Como una letanía, el principal referente del sector viene exponiendo los factores que configuran una situación crítica que repite ciclos de retroceso en los que suele caer el país. Betzel se refirió a tasas usurarias que complican la vida empresaria que se desarrolla con el crédito, que suele ser una herramienta muy virtuosa en las economías vigorosas; en la Argentina se ha convertido en un salvavidas de plomo.  La incidencia de los impuestos, las cargas sociales y el incesante crecimiento de las tarifas comprometen al comercio con una desgastante lucha diaria.

Las primeras claudicaciones vinieron de las grandes empresas, cuyos altos costos de operación los convierten en estructuras rígidas, de difícil adaptación a un descenso que parece no tener freno. Un reciente informe publicado en un matutino local da cuenta que firmas como “Ribeiro y Emilio Luque están atravesando procedimientos preventivos de crisis; mientras que Musimundo cerró cinco sucursales en un año y la tradicional casa de electrodomésticos HyR Maluf bajó definitivamente sus persianas”. Da cuenta que en el caso de Ribeiro, su precariedad es tan extrema que no ha podido pagar las facturas de energía eléctrica y ante el corte de servicio, utiliza un grupo electrógeno que soporta el funcionamiento de una sola caja y llena de angustia a todo el personal.

Está demás destacar que buena parte de las empresas no pueden pagar el bono que la generosidad pos Paso dispuso para ilusionar a los empleados y acorralar a la patronal. Con ventas que caen sin cesar -un 18 por ciento en setiembre- apenas permite pagar sueldos estancados;  la opción es el cierre de una fuente de trabajo.

Según datos gremiales, hasta el 31 de agosto se despidieron 700 empleados, de los cuales solo 190 fueron reincorporados en otras empresas. La pérdida de más de 500 puestos de trabajo en toda la provincia es el registro más alto que contabiliza  la historia de las crisis recurrentes.

El próximo debate presidencial abordará aspectos vinculados a la producción, al crecimiento. Quizás haya referencias a las pequeñas y medianas empresas que alienten el esfuerzo que a diario hacen para no cerrar, primero y para no quedar fuera de un mundo que avanza sin pausa.

Entonces, solo habrá que esperar que empresarios y trabajadores sigan creyendo.

Salta, 15 de octubre de 2019

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