Duda

Opinion 08 de octubre de 2019
El dirigente gremial y referente del Partido del Trabajo, la Educación y la Cultura Jorge Guaymás se ha erigido por estas horas no solo en un crítico sino en un auditor del voto electrónico. La bajísima adhesión que obtuvo en las primarias provinciales del domingo, de la que participó como precandidato a intendente, le generó una fuerte duda sobre la transparencia del sistema utilizado para votar en Salta y se apresta cuestionar esos resultados a partir de un análisis mesa por mesa en la Capital.
guaymas

Guaymás venía de participar en la primaria nacional del 11 de agosto, como precandidato a diputado nacional. En esos comicios obtuvo casi 128 mil votos, a través de la Lista Con Todos Sinceramente; en la provincial, sin embargo, obtuvo un poco menos de 6 mil. Salvando las diferencias entre ambas elecciones, ya que en la última, era candidato en una ciudad y no en toda la Provincia, la diferencia es abismal, teniendo en cuenta que sigue militando en el mismo frente y no han mediado circunstancias que alteren significativamente su propuesta electoral.

De esta manera, se corporiza nuevamente el fantasma respecto de la vulnerabilidad de la Boleta Única Electrónica. Se trata de un equipo con una pantalla táctil, provisto de un sistema de impresión y verificación y una boleta de votación. La máquina que se utiliza solo registra en forma escrita y electrónica la información en la boleta electrónica, no guardando ningún dato del voto emitido, es lo que se insiste oficialmente.

Solo Salta y por primera vez Neuquén utilizaron este año ese sistema, mientras que Córdoba y Santa Fe aplicaron la boleta única en papel. El rompecabezas electoral se completó con la tradicional boleta partidaria de papel que se utilizó en el resto del país y en la elección presidencial, cuyo proceso terminará el 27 de octubre o el 24 de noviembre en el caso que haya balotaje. Esta variedad demuestra que no hay consenso sobre cómo votar en la Argentina, al punto que hace dos años se frustró un de reforma electoral promovida por Cambiemos.

Desde entidades civiles que velan por la calidad institucional de la democracia se marca la necesidad de ir a sistemas que superen la boleta tradicional pero tampoco en ellas hay un pronunciamiento categórico sobre cuál es la más adecuado. Cippec, por ejemplo, valora la boleta única porque todos los partidos están juntos sin riesgo que se atente sobre la disponibilidad de las mismas en el cuarto oscuro, mientras que Poder Ciudadano cuestiona las reglas que se establecen en cada elección y en cada distrito ya que suelen acomodarse más por necesidades políticas que por necesidades técnicas de la ciudadanía. Y en cualquier caso cuestionan el voto electrónico por considerar que no garantiza seguridad y principalmente el secreto del voto en los ciudadanos.

Los defensores del uso de la tecnología en la emisión del voto le encuentran virtudes que superan lo meramente económico. Destacan que poder procesar información de forma automatizada sin riesgo a que ocurran errores, además del costo significativamente, es una gran ventaja. Consideran la imparcialidad de las máquinas porque no votan a nadie. Procesan información sin perseguir interés alguno siguiendo simples mecanismos enmarcados en su capacidad lógica, contribuyendo a la resolución de conflictos evitando injusticias, opinó Santiago Siri, fundador del Partido de la Red.

Es cierto que no se pueden resolver las diferencias desde posiciones antagónicas simples; se deben contemplar las características de todos los métodos conocidos. Especialmente se deben facilitar reglas de juego claras que tengan en cuenta el interés del país y los ciudadanos y no de sectores o individuos que tienen intereses particulares. 

Salta, 08 de octubre de 2019

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