Cepo

Opinion 02 de agosto de 2019
Un serio compromiso con el país están asumiendo los adolescentes. Buena parte de esa franja poblacional puede ejercer voluntariamente el derecho a votar y se forma para ello.
Mesa Electoral Económicasw

La preparación intelectual y la experiencia de un acercamiento a candidatos los pone en inmejorables condiciones para asumir una decisión de gran peso social por cuanto quedan motivados a involucrarse en la elección de los gobiernos. Es el propósito de la movida "Yo elijo votar", detrás de la que está un grupo activo de estudiantes secundarios organizados en una Coordinadora.

Esa circunstancia llama la atención sobre la organización de este grupo que transita una etapa de formación que no hace mucho un ex rector universitario calificó como un largo camino hacia la gira de fin de curso. La Coordinadora de Estudiantes Secundarios de Salta es una negación de esa mirada escéptica.

Cabe señalar que en Salta hay una vieja ley que rige las actividades de los centros de estudiantes que data de 1990. Hubo dos intentos de reformarla en 2012 y en 2017, cuando sendas iniciativas del Partido Obrero obtuvieron apoyo suficiente para la sanción de la Cámara de Diputados pero no pasó el tamiz del Senado. La norma vigente le da una intromisión excesiva al Ministerio de Educación, que debe aprobar desde el estatuto hasta la nominación de los dirigentes.

Los adolescentes pujan por la autonomía que les permitan ejercer de representaciones que puedan gestionar la solución de los problemas que los afectan. Por ello es que reclaman que se aplique la Ley nacional de los Centros de Estudiantes, sancionada en 2013, como ocurre en otras provincias.

Esa demanda fue una de las expuestas por dirigentes de la coordinadora salteña que participaron en julio pasado en Formosa de un foro de análisis para una nueva educación secundaria argentina. Estudiantes de la Capital y de General Güemes fueron los voceros de problemas que tienen relevados en la Provincia y que van desde el hambre con el que muchos estudiantes concurren a los colegios a las malas condiciones de los edificios. Enumeraron también el problema de los chicos que no egresan y la deficiente implementación de la Ley de Educación Sexual Integral.

Como una cuestión sustantiva protestaron por la falta de posibilidades de diálogo con las autoridades del Ministerio de Educación. Han declarado que si se va a reformar la educación, quieren participar desde las bases.

En estos días salieron a buscar respuestas a sus inquietudes cívicas, luego que desde 2017 irrumpieran con fuerza en las marchas contra la violencia de género y el año pasado fueran uno de los principales protagonistas de la campaña por la legalización del aborto, para terminar con las muertes que genera la clandestinidad. También están en la primera fila de la defensa de la gratuidad del boleto del colectivo y se suman cada marzo a la conmemoración de la memoria.

A los estudiantes secundarios de Salta les falta institucionalidad en su organización. Los legisladores deben permitir que opere en la Provincia el mismo criterio establecido para la Nación respecto de reconocer los centros de estudiantes como órganos democráticos de representación estudiantil. Como tales, no pueden tener ningún cepo.

Salta, 02 de agosto de 2019

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