Un par de truhanes

Opinion 01 de agosto de 2019 Por
Hay un espacio en el que algo está podrido. Sus referentes no hablan claro pero dejan entrever mucho.
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Entre el senador nacional Juan Carlos Romero (Justicialista 8 de Octubre) y el diputado nacional Martín Grande (PRO) hay una confrontación cuyo origen debe hacerse público.

Según Romero, Martín Grande estaría enojado con él porque el diputado supone que le debe plata. Grande  contesta que su enojo es porque Romero se amigó con Juan Manuel Urtubey. Parece una pelea de novios por celos.

Es que no se encuentran razones para interpretar que la reconciliación entre los dos peronistas genere un perjuicio a Martín Grande, quien también es un comunicador social. Como tal puede sostener una opinión negativa sobre este acercamiento sin que genere una complicación en la relación política con Romero, con quien comparte el espacio Cambiemos. Yo creo que hay otros motivos, como él mismo reconoce.

“Hay cosas que me tengo que tragar”, dice. Debe ser difícil transcurrir en la vida así, diciendo “hay cosas que no puedo decir”. Debo sugerirle a Grande que se retire del micrófono si hay cosas que no puede decir porque significa que le está ocultando cosas a la gente. Ya lo hizo con Matías Huergo, quien era su amigo y en esa condición le dijo que tenga cuidado que iba a ir preso. Efectivamente, fue preso. Así confirmó que hay cosas que no dice o las dice en privado y las guarda en público; no creo que eso sea un bueno ejemplo de alguien que también es un diputado nacional.

Un diputado nacional que nunca presentó un proyecto en la Cámara y tiene un sueldo de 200 mil pesos por mes y pasajes gratis, lo que no es poca cosa.

Todo continúa y, según me dijeron, Grande tiene pretensiones de presentarse de candidato a intendente. Ojalá lo haga, aunque le falta cumplir dos años de su mandato y deberá, se supone, renunciar a su banca. También se dice que las encuestas no lo favorecen mucho. En la pelea deberá confrontar – justamente – con Bettina Romero, diputada provincial e hija del ex gobernador. Ninguno de los dos pasa el 15% de intención de voto en la Capital, es lo que se comenta.

Creo que tendrían que sentarse a una mesa y aclarar cuál es realmente el problema que tienen. Hay que considerar que ambos militan en el mismo espacio político y Grande debe apoyar la candidatura a la reelección de Mauricio Macri y de Romero.  Lo puede cuestionar todo lo que quiera pero hoy son un solo corazón.

Martín Grande se calla cosas de Romero para que Macri gane una elección en Salta. No es sincero con la gente a quien debiera decirle qué es lo que sabe de Romero. Porque, a lo mejor, tiene más cosas para decir y con eso advierte a todos de que estamos frente a un personaje que puede ser nefasto si sigue en el Senado de la Nación.

En caso contrario debiera callarse y no andar diciendo  “tengo cosas que no puedo hablar”. Eso significa que está ocultando a la gente la verdad.

Exhorto a Grande, que se caracterizó siempre de decir la verdad de todo, a expresar lo que sabe de Romero y por qué están enojados.

A todo esto, Romero dice: “Martín está enojado porque él cree que yo le debo plata”. ¿De qué le debería plata? ¿Tiene una frutería, una fábrica de quesos, vende ovejas? No sé qué vende Martín, pero Romero dice que reclama plata de publicidad de campaña. ¿Qué tipo de campaña le vendió Martin Grande para que Romero diga eso? En realidad, ninguno de los dos habla con la verdad; son un par de truhanes.

Allí están ambos  Uno es Diputado de la Nación y el otro es y quiere volver a ser Senador de la Nación.

Un dúo patético.

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