Polarización

Opinion 10 de octubre
La Capital es escenario de un proceso de polarización política con proyección a todo el territorio provincial. Esa circunstancia arrastra a expresiones partidarias menores y amenaza con sacarlas de la competencia electoral o a dejarlas con escasas expectativas para las próximas elecciones.
saenz urtubey 1

Así lo ha explicado en candidato a senador por el principal departamento salteño, en representación de Salta Somos Todos, un partido que expresa el pensamiento de Alfredo Olmedo, un político sin sustrato ideológico que ha logrado, sin embargo, una representación nacional a través del Congreso.  Precisamente Marcelo Hoyos sabe que sus posibilidades de ocupar un escaño en el Senado de la Provincia serán víctimas de la polarización entre dos líderes que no son candidatos en los comicios del 22.

La polarización es un proceso que ocupa sustanciosos capítulos en la ciencia política. Hay varias teorías para explicar la división de la opinión pública o de facciones dentro de un partido en dos extremos opuestos. En cualquiera de los casos, la consecuencia es la pérdida de poder e influencia de las posiciones moderadas o ajenas a esta compulsa.

El peronismo, por ejemplo, está afectado por un intenso proceso de polarización que subyace bajo otro similar, que es el que deberá resolverse en las próximas elecciones. Esto es, según cómo resulte la elección de la Provincia de Buenos Aires, el Partido Justicialista podrá resolver sus propias pulsiones internas, exacerbadas por la activa injerencia de la ex presidenta Cristina Fernández. Y esa elección del principal distrito electoral del país está condicionada por la polarización entre esa figura y el macrismo.

En Salta también se vive una polarización, ajena al proceso descripto. Están en juego proyectos políticos personales que, según los resultados de los  comicios del 22, terminarán de construirse en 2019. Al menos, es lo que han insinuado sus principales protagonistas, el gobernador Juan Manuel Urtubey y el intendente Gustavo Sáenz y lo perciben quiénes van por la candidatura unipersonal de la Capital.

Argentina ha vivido otros profundos procesos de polarización desde su integración como Nación. De la historia más reciente se pueden destacar el peronismo-antiperonismo de la década del 50 y la izquierda-derecha de la década del 70. El propio mundo, durante la Guerra Fría, mostró descarnadamente la confrontación Oeste-Este.

En el caso actual, son procesos que si bien generan situaciones  de alta tensión, no ponen en juego la principal coincidencia que une a la sociedad argentina. Las pujas intensas como las que se están dirimiendo, representan un tipo de dualidad hostil que no contiene componentes antisistema.

La democracia no está en riesgo y ese es un dato fundamental.

 

Salta, 10 de octubre de 2017

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