Concientización

Opinion 07/09/2017
El intendente Gustavo Sáenz reglamentó la ordenanza que prohíbe la venta y la utilización de pirotecnia, tornándola operativa. Especialmente prevé un endurecimiento de sanciones para quienes infrinjan la norma, aunque es restrictiva respecto de cuáles artefactos están contemplados.
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Cabe recordar que en junio pasado, el Concejo Deliberante sancionó una ordenanza modificatoria de la que regula la producción, comercialización y uso de artificios pirotécnicos en todo el ejido capitalino. Establece la prohibición de  la venta, utilización, tenencia y fabricación de morteros con bombas, bombas de estruendo o de iguales características, sean o no de venta libre, controlada o de fabricación autorizada.

Además, determina nuevas sanciones a las infracciones, que se castigarán con multas que oscilarán entre las 500 y las 4 mil Unidades Tributarias, además del decomiso y la posterior quema de los artificios, dependiendo todo de la gravedad, circunstancias y reincidencia en la falta. Incluye la clausura del local donde se comete.

Es un avance significativo aunque todavía se está lejos del objetivo de amplios sectores de la población, que no es otro que lograr la prohibición total de la pirotecnia. Son muchos los esfuerzos que se vienen haciendo desde hace décadas pero simultáneamente con el desarrollo de una industria que hace significativas inversiones para perfeccionar un producto que tiene sus adeptos, que no son pocos.

El primer paso fue dado en 2001, cuando se sancionó la primera ordenanza regulatoria, atendiendo a la necesidad de ordenar una situación que afectaba -y sigue haciéndolo- la salud humana. Efectivamente, en ese ámbito se abrió un expediente a partir que el Hospital Materno Infantil presentara un informe sobre pacientes quemados por pirotecnia durante los periodos 1996 al 2000.  La estadística mostraba que el veinte por ciento había sido internado, con realización de cirugía reconstructiva y largos tratamientos de recuperación.

También por entonces se reconocía la ineficiencia de las campañas publicitarias de prevención con respecto al peligro de la utilización de pirotecnia y el número de accidentados. Por el contrario, se mantenía una tendencia creciente al punto que en el año 2000, las víctimas entre los niños fueron 78.

Actualmente se suman los reparos. Se demanda la atención por el ruido de los artificios y no solamente por las quemaduras ya que causa severos perjuicios a enfermos neurológicos e, incluso, a las mascotas que se alteran y generan severos riesgos por su desborde.

Tras esta medida, queda el compromiso de los vecinos, que fueron convocados  a expresarse de maneras que no dañen al otro. Si no existe esa participación, la ordenanza reglamentada será letra muerta.

Salta, 07 de septiembre de 2017

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