Elecciones

Opinion 11 de agosto
«La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se debe expresar mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto». Tal es lo que establece la Declaración Universal de Derechos Humanos, dándole real envergadura a los comicios y estableciendo los principios básicos del marco legal que cada país debe establecer.
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No es una vinculación caprichosa.  Naciones Unidas reconoce como elementos esenciales de la democracia, los valores de libertad y respeto por los derechos humanos y el principio de celebrar elecciones periódicas y genuinas mediante el sufragio universal. Es que es la democracia la que proporciona el medio natural para la protección y la realización efectiva de esos derechos. Por ello es que la preocupación mundial se ha esmerado al punto de consagrar  a través del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos,  una multitud de derechos políticos y libertades civiles para construir democracias significativas.

Los argentinos están en vísperas de elecciones, que no son herramientas para satisfacer apetencias personales de quienes aspiran a ocupar un cargo público sino el ejercicio del acto de libre determinación previsto en la Carta de las Naciones Unidas. Por eso es que no solo se trata de un derecho sino también de un deber que debe ser ejercido a plena conciencia.

Para resguardar ese ejercicio, el propio organismo mundial ha creado la figura de asistencia electoral a fin de asegurar que la voluntad del pueblo no se distorsione porque es la base de la autoridad del gobierno. El propósito es que las elecciones sean creíbles y popularmente percibidas como procesos electorales sostenibles; para ello no solo deben ser periódicas, sino también incluyentes y transparentes.

Y el ciudadano no está solo en la tarea de asegurar comicios con esas características. Cada sector cuida sus votos pero también hay una estructura institucional, que es jurídica –los Tribunales electorales- y política, que se expresa en la concurrencia del Poder Ejecutivo para el financiamiento y el apoyo logístico a todo el proceso. Se suman los observadores, como los seis que actuarán en Salta el domingo, provenientes de Brasil, México y Neuquén, además de la ONG IDEMOE.

Queda solo para cerrar este círculo virtuoso, la concurrencia masiva de la ciudadanía que responsablemente debe ejercitar su derecho y cumplir su deber. En consecuencia, la opción de abstención no debe ser considerada con ningún fundamento.

Salta, 11 de agosto de 2017

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