Denuncia

Opinion 09/08/2017
La falta de quórum para la sesión de ayer de la Cámara de Diputados frustró una manifestación para demandar soluciones a la violencia y la inseguridad en Orán. El fin de la semana anterior dejó dos nuevos asesinatos en la ciudad capital de ese departamento, que está naturalizando estas situaciones y otras consecuentes.
san ramon

Son casi cotidianos los relatos de enfrentamientos, crímenes, allanamientos, operativos con decomisos de altas cantidades de droga y de mercaderías ingresadas de manera ilegal mediante una estructura reconocida hasta por las propias autoridades comunales de la zona. Es una trama compleja sobre la que ayer llamó la atención un legislador de ese departamento, quien también es pre candidato a diputado nacional por el oficialismo. Alejandro Nieva llamó a la población a abandonar la desidia y si bien fue motivo para convocar a participar de los comicios del domingo para buscar soluciones a la problemática, no dejó de reconocer su gravedad.

Denunció la existencia de una frontera abierta, a través de la cual entran y salen individuos sin identificación clara. Al reconocido problema de los bagayeros, en cuya resolución no se avanzó pese a los compromisos gubernamentales asumidos, el diputado oranense sumó el narcotráfico como el origen de las tragedias que se suceden con alarmante frecuencia.

Los asesinatos son adjudicados por voceros de las fuerzas de seguridad a sicarios que ingresan a San Ramón de la Nueva Orán a ejecutar su tarea y luego abandonan el territorio, dejando preparado el escenario para una inmediata venganza, como clasifican a los cuatro últimos homicidios.  Que un funcionario reconozca que no hay paz ni seguridad, por lo que teme por sí y su familia, no puede menos que preocupar.

Varios son los rasgos particulares de un departamento acuciado por una frontera perforada por el tráfico y la inmigración ilegal. Este último factor es reconocido por las autoridades nacionales para toda el área y de alguna manera se reflejará el domingo próximo, cuando se use a modo de prueba piloto un sistema biométrico para validar la identidad de electores en San Martín y Rivadavia.

Pero ni a nivel municipal ni provincial se ha encontrado un modelo de desarrollo socioeconómico que reduzca la vulnerabilidad de una población que reconoce que vive de una actividad ilícita, que eufemísticamente se trata como bagayeo y que es contrabando liso y llano. 

No es una novedad. A principios de esta década ya se había advertido, a través  del servicio de Atención Primaria de la Salud, la existencia de factores de alto riesgo social y sanitario de la población de este departamento, particularmente de la su capital donde en los barrios la tasa de desocupación superaba el 80% y se registraban severas situaciones de hacinamiento producto de la pobreza.

Hoy, el mejor negocio es un quiosco para la venta de drogas, dijo el diputado pre candidato. Y no parece una ficción.

Salta, 09 de agosto de 2017

 

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