Virtud

Opinion 28 de julio
El perfil de la empresa salteña se corresponde con el sector pyme. Más de 40 mil operan en todo el territorio, con muchas fortalezas pero también carencias que entorpecen su desarrollo. La nueva política nacional hacia el sector apunta a ellas, precisamente y de allí que se está llevando adelante una jornada destinada a capacitar en sus beneficios.
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El trabajo de estas empresas es silencioso, esforzado y tolerante ante los errores que comete el poder político, En el caso de las pyme de la Provincia, entre las que prevalecen las comerciales y las de servicios, muestran flexibilidad y capacidad de adaptación a lo que el mercado exige., que es una de las principales virtudes de estructuras de esas características.

Poco se destaca habitualmente cómo se integra este sector por lo que vale la pena señalar que el grupo más importante de pyme, pero paradójicamente el que registra mayor tasa de mortalidad, es el comercial; casi el 51% de las pequeñas y medianas empresas pertenece a esta actividad. Del resto, un poco más del 30% corresponde al sector de los servicios y casi el 6% a hoteles y restaurantes. Una de las franjas más débiles es el de la industria, que concentra el 5% de las pyme, con una importante participación de las empresas constructoras: son más de 250 en toda la Provincia, seguidas por un poco más de 100 firmas vinculadas al agro y la pesca y, muy promocionadas generalmente por el interés gubernamental de lograr su expansión, son 30 las empresas mineras.

La mayoría de las pymes inició sus actividades antes del año 2000; esto es, tiene en su haber varias crisis, especialmente la del 2001. El último año no fue el mejor pero la mayor parte atravesó la tormenta y desde el último trimestre de 2016 retomaron planes de incorporación de capacidad productiva. No hubo crecimiento significativo en los niveles de ocupación pero tampoco las reducciones –que se notaron en el sector de los servicios y el comercio- generaron mayores problemas sociales.

Allí están actualmente demandando acceso al financiamiento bajo condiciones convenientes para mejorar su competitividad; disponibilidad de mano de obra calificada para los mandos medios y técnicos, particularmente en el sector de la industria y asistencia en calidad para satisfacer mercados que son cada vez más exigentes.

A favor les juega que, si bien no hay una vigorosa política de desarrollo de las pymes, se ha creado una secretaría que releva sus necesidades y advierte sobre beneficios puestos a disposición del sector, acompañando su gestionamiento.  Resta que el empresario pyme encuentre el tiempo y oriente su interés a la captura de estos recursos, que son financieros, de capacitación y de simplificación de trámites burocráticos.

Si efectivamente se conectan beneficios y beneficiarios, se habrá cerrado un círculo virtuoso que, fundamentalmente se expresa en creación de trabajo y riqueza.

Salta, 28 de julio de 2017

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