La Iglesia prohíbe comulgar con hostias libres de gluten

Salud 10/07/2017
Es una circular enviada a los obispos que exhorta a vigilar la calidad del pan destinado a la Eucaristía. La opción para los que sufren la enfermedad es tomar la comunión con vino.
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Si bien no es nuevo, este último documento exhorta “a vigilar sobre la calidad del pan y del vino destinados a la Eucaristía y, por tanto, a aquellos que los preparan” y sugiere una serie de indicaciones prácticas. “Las hostias que no contengan gluten no son válidas para la Eucaristía”, señala el escrito enviado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. La circular no contempla una excepción para los celíacos, a quienes la más mínima cantidad de gluten provoca una reacción de su sistema inmunitario por lo que deben seguir una dieta estricta sin harinas de trigo, avena, cebada y centeno (TACC) durante toda su vida.

El pan, ordena el Vaticano, tiene que ser ácimo (sin levadura) y sobre la base de pura harina de trigo. Según el Vaticano, en casos excepcionales pueden ofrecerse hostias con menos gluten, pero siempre conteniendo la suficiente cantidad como para elaborar el pan sin aditivos y “recurrir a procedimientos que le quiten al pan su carácter natural”.

Mariana Holgado, secretaria de de la Asociación Celíaca Argentina,  explicó que desde la agrupación están de acuerdo con la disposición de la Iglesia Católica. “Nuestro consejo desde la Asociación es que comulguen con la especie del vino. Nosotros no promovemos las hostias libres de gluten. Los celíacos deben avisar a la parroquia para que tomen las medidas necesarias”, afirmó Holgado.

La visión es similar desde ACELA, otra agrupación que reúne pacientes con enfermedad celíaca en nuestro país. “Nosotros nos regimos de acuerdo con lo que dicen desde el Vaticano. En octubre de 1984, ante la imposibilidad de algunas personas de consumir gluten, la Iglesia recomendó que los niños con celiaquía comulgaran con la especie del vino. Y eso es lo que sugerimos desde acá. Además, creemos que un pequeño sorbo de vino no causa daño”, sostuvo Alicia Grecco, presidenta de ACELA, que funciona en la Argentina desde 1973. Y agregó: “Sabemos que hay quienes elaboran unas hostias libres de gluten, pero nosotros no las analizamos en nuestro laboratorio porque, insisto, creemos que hay que seguir las recomendaciones que vienen desde el Vaticano. Después queda en la decisión de cada familia qué hacer en el momento de comulgar”.

Al consultar sobre si hay personas que se negaron a comulgar por tener la enfermedad celíaca, Holgado respondió: “En general, no. Algunos padres tienen algunos temores porque sus chiquitos tomen vino. Pero es muy poquito lo que toman”.

Los síntomas de la enfermedad celíaca, que no tiene cura, son varios: desde cefaleas y depresión hasta problemas intestinales como vómitos, diarrea y desnutrición. En el caso de las mujeres, también puede acarrear inconvenientes serios como la infertilidad y abortos repetidos. Se estima que en la Argentina, 1 de cada 100 personas puede sufrir celiaquía.

El documento publicado por El Vaticano es claro. “Las hostias sin nada de gluten son materia inválida para la Eucaristía. Son materia válida las hostias con la mínima cantidad de gluten necesaria para obtener la panificación sin añadir sustancias extrañas ni recurrir a procedimientos que desnaturalicen el pan”, señala con relación a las normas respecto a quienes no pueden consumir pan preparado normalmente o beber vino normalmente fermentado.

En el caso del vino, la circular también remarca que “es materia válida para la Eucaristía el mosto, esto es, el zumo de uva fresco o conservado, cuya fermentación haya sido suspendida por medio de procedimientos que no alteren su naturaleza”. Igualmente, apunta que la materia eucarística preparada con organismos genéticamente modificados puede ser considerada materia válida, al tiempo que añade que “los que preparan el pan y producen el vino para la celebración deben ser conscientes de que su obra está orientada al Sacrificio Eucarístico y esto pide su honestidad, responsabilidad y competencia”.

La carta recuerda a su vez que “el vino que se usa en la celebración del Santo Sacrificio eucarístico debe ser natural, del fruto de la vid, puro y sin corromper, sin mezcla de sustancias extrañas. Téngase diligente cuidado de que el vino destinado a la Eucaristía se conserve en perfecto estado y no se avinagre”, añade al tiempo que subraya que “está totalmente prohibido utilizar un vino del que se tiene duda en cuanto a su carácter genuino o a su procedencia”.

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