Abanderado de la pobreza

Opinion 22 de septiembre de 2016 Por
Al gobernador Juan Manuel Urtubey no le faltan razones para seguir apoyando al presidente Mauricio Macri, aunque ha criticado algunas disposiciones contenidas en el proyecto de presupuesto 2017, en cuya definición tiene activa participación.
Urtubey analizó con diputados nacionales el presupuesto 2017

La difícil realidad salteña no le permite tomar distancia de uno de sus problemas más dolorosos y allí hay otra fuente  donde abreva su profunda cercanía con el mandatario nacional.

“Advierto una buena tendencia dentro de un Gobierno nacional -que no es de nuestro signo político- que sí tiene prevista una inversión en infraestructura social en niveles interesantes”, dijo. Urtubey está mirando con avidez la partida de un billón y medio de pesos destinados a Servicios Sociales, que significan el 64 % del gasto y un aumento del 29 % respecto de la disponibilidad del presupuesto actual. A esa cifra deben sumarse las asignadas a inversiones en infraestructura.

Como nunca antes, los gobernadores fueron invitados a meter mano en el proyecto de presupuesto. Y directamente y no a través de legisladores, que no necesariamente portan el mismo entusiasmo en la defensa de los derechos y las demandas de las provincias.

A todas luces, se ha convertido en el abanderado de la pobreza.  Categóricamente expresó su deseo que en el presupuesto se discuta cómo ser mejores para luchar contra el problema.

A la representante de Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia en Argentina Florence Bauer, Urtubey le dijo que ha visibilizado un problema serio y profundo de los salteños, como son las dificultades estructurales de la infancia en Salta. De ahí en más, parece dispuesto a engordar,aunque sea a mordiscones, las alforjas destinadas a enfrentar con billetes ese flagelo,.

Por eso es que al ver la cifra global destinada a esa tarea en el país, no está dispuesto a rendirse a los excesos de la metrópolis, un agujero negro para cualquier administración nacional, que debe pagar con creces por tener asentados sus reales en la poderosa ciudad.

No hay que mirar las luces de su puerto, sus teatros ni sus shoppings sino revisar los ingresos de cada distrito e invertir el reparto, dando a los que menos tienen, es el eje vertebral de su reclamo.

Tras nueve años raspando el fondo de la olla, tiene perfectamente estimada la atención de los sectores más vulnerables. Con precisión dijo que necesita un promedio de mil 300 pesos por niño de gastos corrientes.

Severamente advirtió que observa una excesiva inversión para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que hay que rediscutir y focalizar hacia una mayor atención a la situación estructural de las provincias.

Pero Macri no debe preocuparse. Entre tantas manos de cal, las de arena muestran su satisfacción este presidente que propuso un presupuesto realista, que entiende la situación de Argentina.

 

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