Atribución

Opinion 21/09/2016
Parafraseando el dicho popular, no hay mejor ataque que una mala defensa. Es lo que hizo ayer ante los diputados el Ministro de Salud.
oscar villa nougues

Oscar Villa Nougués se cerró en sostener que las políticas públicas empleadas son correctas y tienen un impacto de mediano a largo plazo. La versión oficial del trámite que tuvo la reunión conducida por el titular de la Comisión de salud de la Cámara baja y líder del gremio de los trabajadores de la Sanidad, Eduardo Ramos, da cuenta que no hay peor sordo que el que no quiere oír.

Los legisladores de distintos puntos de la Provincia que tomaron parte del encuentro salvaron su ropa  exponiendo el listado de demandas insatisfechas por el sistema público. Repitieron, con la precisión de quienes manejan datos propios, los reclamos por el deficiente funcionamiento de todos los establecimientos que forman parte de un servicio esencial para cualquier comunidad.

Algunas de las carencias dan cuenta que la situación es deplorable y que la reversión será trabajosa. Es que tanto en Capital como en el interior  se registra una dotación de recursos humanos a todas luces insuficiente, no hay insumos ni equipamientos básicos y la infraestructura edilicia no ha acompañado el crecimiento poblacional registrado en la Provincia. No hay camas para internación ni ambulancias para el traslado de pacientes, dijeron los diputados al ministro.

Pero en la reunión se había instalado la grieta, que dejó a un lado a un solitario ministro y del otro a sus diecinueve interlocutores, dieciséis de los cuales pertenecen al oficialismo. No hubo manera de acercar al que reivindicó su actitud de diálogo permanente con los hospitales y centro de salud para poder cubrir sus necesidades, con un grupo que denunciaba, pedía, reclamaba y se esmeraba por convencerse que en algún punto habría una respuesta conducente.

Lo más cerca que estuvo el funcionario -también diputado pero en uso de licencia- de los legisladores que de alguna manera lo interpeleban, fue en el momento en que les destacó la importancia de contar con su apoyo. “Necesitamos –dijo-todas las herramientas y estructura políticas para poder llegar al interior de la provincia y cubrir las necesidades que existen”. Desde la oposición le pidieron la renuncia.

La facultad de hacerlo es sólo del titular del Poder Ejecutivo.  El Artículo 144 de la Constitución Provincial, establece que el Gobernador, o su reemplazante legal, tiene entre sus atribuciones y deberes la de nombrar y remover por sí solo a los ministros. Las Cámaras, según el Artículo 116, solo pueden citarlos a fin de suministrar informes.

Los legisladores dejaron la pelota del desquicio de la salud pública rodando en el campo del mandatario provincial.

Salta, 21 de septiembre de 2016

 

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