Luces y sombras de la tarea presidencial

Opinion 20 de septiembre de 2016 Por
Mauricio Macri habló en la Asamblea General de las Naciones Unidas y pidió un diálogo "amigable" con el Reino Unidopara resolver la disputa por Malvinas, pero no hizo un reclamo explícito de la soberanía argentina en las Islas.
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Sorprendió que no planteara, como lo hizo de manera tajante ante la prensa,  que el tema de la soberanía será parte del diálogo con Reino Unido.  Sí reiteróel llamado al diálogo, como mandan tantas resoluciones de la ONU, para solucionar amigablemente la disputa de soberanía que ya tiene casi dos siglos.

Afirmó que su gobierno ha dado "muestras del interés en avanzar en la relación bilateral" con Gran Bretaña, que "puede y debe ser mutuamente beneficiosa".

"El diálogo y la solución pacífica de controversias son la piedra basal de la política exterior de la Argentina democrática", dijo Macri al exponer sus postulados. En ese orden  anunció que va a ampliar la recepción de refugiados sirios pero requirió ayuda financiera y logística.

El presidente argentino fue incluido en el top ten de los oradores y en sus quince minutos de exposición habló de pobreza cero. No solo es uno de los postulados de su campaña electoral sino que es uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, que integran la Agenda 2030, un pacto mundial de Naciones Unidas.

Argentina es una de las suscriptoras de ese acuerdo, cuya adaptación se trabaja provincia por provincia. Precisamente, esa tarea comenzó en Salta la semana pasada, luego que el pasado 10 de agosto el gobernador Juan Manuel Urtubey firmara el Convenio de Cooperación con la Coordinación Nacional dependiente del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales.

A muchos les pareció tibio el discurso presidencial de hoy, que si bien es adecuado para el foro que lo escuchó  no lo es para un país cuya dirigencia está molesta y cuestiona el acuerdo que firmó la canciller Malcorracon el vicecanciller británico, en el que la soberanía no se menciona.

De allí que se estima que,  apagadas las luces del iluminado escenario del organismo mundial, deberá encarar las tinieblas de la furia de Elisa Carrió y también de los ex combatientes, además de los legisladores de la oposición.

Pero ese será otro momento. El de hoy es Nueva york.

 

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