Especulación

Opinion 03 de mayo de 2019
El proceso electoral ingresó en el tramo en que caben todos los intentos para alcanzar una construcción que contenga hasta apetencias contradictorias. La tarea permite considerar una infinita variedad de posibilidades de acuerdos, incluso aquellos que desembocan en componendas de difícil comprensión y aceptación para el elector común.
URTUBEY YARADE

Una de las últimas composiciones fue expuesta por el diputado del bloque Un Cambio para Salta Guillermo Martinelli, quien fuera convencional de la reforma constitucional de 2003.  En su edición de ayer del programa Cara a Cara, el legislador encontró en una fórmula provincial el último destino del gobernador Juan Manuel Urtubey, para el caso que fuera derrotado en su pretensión presidencial en las PASO nacionales de agosto próximo.

“La fórmula posible es Yarade, gobernador - Urtubey, vice”, dijo arriesgando una jugada de las que suelen caracterizar a las estrategias políticas del mandatario.  Y puso énfasis en la habilitación que tiene quien viene ejerciendo tres mandatos consecutivos como gobernador de la Provincia para ser candidato a vicegobernador en alguna fórmula.

La referencia tiene que ver con el texto del artículo 140 de la Constitución Provincial, con la que se abre la Segunda Sección referida al Poder Ejecutivo. Allí se establece que dicho poder es desempeñado por un ciudadano con el título de Gobernador, quien formula y dirige las políticas de la Provincia y representa a la misma. Al  mismo tiempo y por el mismo período se nombra a un Vicegobernador, que es su reemplazante legal. Cesan en sus funciones el mismo día en que expira el período legal sin que por ninguna causa pueda prorrogarse ni completarse.

Ese período legal generó una de las polémicas más fuertes, especialmente porque generó una reforma para satisfacer la pretensión de continuar al frente del Ejecutivo, de quien transitaba su segundo y último período. El liderazgo que Juan Carlos Romero tenía en ese tiempo sobre el justicialismo, partido mayoritario en Salta, logró una adecuación del texto reformado en 1998.

El texto señala desde 2003 que Gobernador y Vice duran en sus funciones cuatro años y no pueden ser elegidos más de dos veces consecutivas para desempeñarse como gobernador o vicegobernador de la Provincia respectivamente, lo que significa tres períodos seguidos. Con el intervalo de un período pueden ser elegidos nuevamente.

La ambigua redacción está contenida en apenas siete palabras que han permitido que en un cuarto de siglo, los destinos de la Provincia hayan quedado en las manos de dos dirigentes del mismo sector de poder. Además, le quitan sentido a la restricción de los mandatos ya que quienes logran alcanzar la primera magistratura pretenden permanecer el máximo permitido, escudándose en la necesidad de terminar un proyecto para el que cuatro años son insuficientes.

La especulación del legislador reabrió la herida abierta hace casi dos décadas por la ambición de un solo hombre que aún transita los pasillos del poder en representación de Salta.

Salta, 03 de mayo de 2019

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