Con una masiva protesta, Guaidó lanzó la “fase definitiva” contra Nicolás Maduro

El Mundo 07 de abril de 2019
La indignación y el hartazgo por la falta de electricidad y agua incentivaron las marchas en Caracas y otras ciudades. La violenta represión en Maracaibo dejó al menos 30 heridos.

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Con gigantescas movilizaciones en Caracas y otras ciudades, el líder opositor venezolano Juan Guaidó puso en marcha este sábado lo que promete será la escalada de presión definitiva para sacar del poder a Nicolás Maduro. La protesta tuvo como eje el reclamo por la escasez de agua y electricidad, lo que motivó a los venezolanos a salir a las calles.

En todo el país hubo 358 puntos de concentración, de los cuales seis fueron en la capital venezolana. La culminación de la marcha en Caracas fue en la sede de la compañía de electricidad estatal Corpoelec, en el Marqués, donde Guaidó llamó a “expresar nuestro rechazo a la oscuridad y la usurpación que representa la dictadura”. “Mantengámonos firmes en las calles”, exhortó, entre aplausos de la gente.

Ante miles de partidarios Guaidó, reconocido como mandatario interino por más de 50 países, echó a andar la “operación libertad”, una estrategia para articular a sus bases en pro de la caída de Maduro. “¡Aquí estamos, aquí vamos a seguir! ¡Todos a las calles, a la fase definitiva del cese de la usurpación!”, arengó el jefe del Parlamento, desde la plataforma de un camión.

Con ese objetivo convocó a una nueva movilización el próximo miércoles destinada a multiplicar un voluntariado que, según dijo, se encargará de organizar y mantener viva la presión en la calle. Comienza “la escalada de presión más grande que hemos visto en nuestra historia”, sostuvo Guaidó.

El gobierno organizó por su parte una contramarcha en el palacio de Miraflores, sede del gobierno, que estuvo conformada en su mayoría por empleados estatales y efectivos militares. “Juntos, en permanente movilización, sigamos defendiendo la paz y la independencia nacional. ¡No más injerencia!”, tuiteó Maduro.

Se temió que hubiese choques entre ambos sectores, especialmente después de que Maduro y el número dos del régimen, Diosdado Cabello, le declararon la guerra a los manifestantes al ordenar a los “colectivos” paramilitares chavistas que atacaran la manifestación opositora.

En Caracas no hubo incidentes, pero sí en Maracaibo, al oeste, donde las fuerzas de seguridad volvieron a reprimir con violencia. Primero detuvieron a los diputados Renzo Prieto y Nora Bracho, cuando marchaban junto a la gente, pero los liberaron un par de horas después.

Luego la policía militarizada comenzó a lanzar gases lacrimógenos y a disparar balas de goma, dejando una treintena de heridos. “La represión fue brutal, desde el helicóptero lanzaron bombas lacrimógenas, mandaron tanquetas de la Guardia y luego que los militares reprimieron llegaron los colectivos (civiles armados)”, afirmó la diputada Elimar Díaz.

También hubo violencia en Barquisimeto, estado Lara, centro del país. En cambio en la marcha de Caracas, la más imponente en número de participantes y en fervor, las agrupaciones chavistas no se atrevieron a actuar. “No les tengo miedo a esa plaga. Mi único miedo es que se quede Maduro, por eso debemos marchar; no nos rendimos a sus amenazas”, decía Arcadio Denis, de 42 años.

Andreína de Cusatti, lleva 20 años marchando y lo seguirá haciendo hasta que “cese la dictadura, no podemos seguir viendo como destruyen el país”. “Nuestras armas son la convicción y la determinación de luchar hasta conquistar la libertad y la democracia. Tengo dos hijas en España y dos sobrinos en Perú y Chile, quiero que vuelvan a tener aquí las oportunidades que Maduro nos robó”, afirma.

Con la bandera tricolor en la mano y una gorra para protegerse del sol, Jorge Rutmann, de 67 años, no mostraba temor alguno ante las amenazas de los paramilitares: “No tengo miedo a marchar, lo haré cuantas veces sea necesario para sacar a Maduro”.

Muy cerca, Antonio Callaos, de 63 años, expresó su esperanza de que al salir Maduro vuelvan a funcionar los servicios como antes. “Estamos hartos de Maduro y su combo, tiene que irse para que podamos volver a vivir en paz y en democracia”, resalta.

El oficialismo inició una contraofensiva contra Guaidó. Primero lo inhabilitó, a través de la Contraloría, para ejercer cargos públicos durante 15 años. Luego lo dejó bajo amenaza de arresto al despojarlo de su inmunidad parlamentaria e iniciarle un proceso por “usurpar” las funciones de Maduro. El diputado desconoció ambas medidas.

“El gobierno está jugando al desgaste de Guaidó”, señaló el analista Luis Salamanca. Las movilizaciones, que no cesan desde enero cuando Guaidó se autoproclamó presidente encargado, cuentan ahora con un factor inquietante, los “colectivos”, a los que Maduro llamó a tener cero tolerancia con las protestas violentas.

En este contexto Guaidó “se puede desgastar”, opina Salamanca, “porque la realidad venezolana es una suerte de trituradora de líderes”. Pero al mismo el especialista descarta que por ahora esté ocurriendo eso, como pretende el gobierno.

Fuente: Clarín

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