Intento

Opinion 15 de marzo de 2019
Un complejo panorama cierra la semana hábil en la Provincia porque un conflicto sectorial se ha expandido como una mancha de aceite. Algunos protagonistas saltaron sobre ella pero otros fueron rozados y se involucraron con intensidad. El electoralismo aprovechó la veta.
docentes marcha

El reclamo docente visibilizó muchas situaciones que, por su importancia, no deben taparse. Una de ellas es el precario equilibrio de las cuentas fiscales, que se muestra como un logro de la conducción económica pero no tolera ninguna presión. Un mal cálculo cierra toda expectativa de mejora y arrastra al conjunto social que es el contribuyente y el beneficiario de la acción de gobierno.

Hay antecedentes de cómo actúa una gestión acorralada por las demandas y sin elementos sólidos para afrontar las soluciones exigidas. No se trata solamente de poner en juego los recursos financieros propios sino la capacidad de negociación para allegarlos desde otras jurisdicciones o, al menos, de acotar la presión de los pedidos.

Cabe recordar en ese orden la decisión del gobierno de Juan Manuel Urtubey en diciembre de 2013, de convocar a sesiones extraordinarias para disponer la modificación de  alícuotas del impuesto a las Actividades Económicas para pagar el aumento salarial que exigía una policía autocuartelada.  Por eso es que no sorprendió la revelación del Jefe de Gabinete de que el financiamiento del ajuste salarial docente acordado el pasado miércoles sacrifica el plan de obras públicas.

Esto ha llevado a poner en alerta a la dirigencia empresaria que se unió para lanzar por elevación una advertencia al Gobierno Provincial. A través de una solicitada cuestionó duramente al sector público que avanza sobre el sector privado que financia sus exigencias. Si bien criticó las pujas desmedidas de los empleados públicos, hizo notar que espera “un reparto justo de recursos,  y que el accionar del Estado no solo se limite  a resolver problemas de los que tienen trabajo garantizados con salarios pagados en tiempo y forma”. Y eso es responsabilidad del gobierno.

Otro aspecto que también emergió es la debilidad de la representación de la estructura gremial. Quedó demostrado que no sirve como mediadora entre los reclamos laborales y las posibilidades de respuesta del Estado patronal.  Más aún, quedó en evidencia que ya no es funcional a una estructura política que tuvo en esa dirigencia un muro de contención de la insatisfacción social. Y eso lo sabe el gabinete ministerial que negoció el aumento y no dio cabida a los docentes movilizados, contando con la seguridad que los dirigentes paritarios tenían una conducción efectiva sobre sus bases. El endurecimiento de las medidas de fuerza muestra su error político.

Ahora hay una interna dentro del Ejecutivo y la expresó sin ambages el vicegobernador. Quizás esté motivada por la elección que viene, que ha puesto en andariveles diferentes a dos figuras fuertes del oficialismo. Como sea, tanto Miguel Isa como el Jefe de Gabinete cubren el vacío que deja la ausencia del Gobernador. El intento vale pero no es efectivo.

Salta, 15 de marzo de 2019

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