Oferta

Opinion 13 de marzo de 2019
La aceleración de la inflación lleva a que no se espere el informe del INDEC y se toman otras referencias para determinar acciones. El ejemplo más claro es la negociación paritaria estatal, que a días de cerrarse debió reabrirse para enfriar un creciente conflicto gremial.
docentes acampe

El Ejecutivo, seguramente por el cúmulo de datos que concentra, había dejado un resquicio para enfrentar algún desborde pero los cálculos más ajustados fueron superados por el crecimiento de precios de productos y servicios. Hacia fines de febrero, el propio gobernador Juan Manuel Urtubey se hizo cargo de anunciar que el aumento de los sueldos del sector público se ubicaba en 23% pero con rediscusión trimestral.

En las estimaciones oficiales la inflación durante los primeros tres meses del año no debía superar ese porcentaje. De todas maneras, el arrastre de la inflación de 2018 empujó al gobierno a adelantar la aplicación de las cuotas de aplicación del ajuste. Los empleados públicos cobraron el primer tramo con los sueldos de febrero, una situación inédita.

Quince días después del anuncio del mandatario, su ministro de Economía ya formalizó a docentes movilizados y a referentes gremiales del sector una nueva oferta de un 30% de incremento salarial anual en seis tramos,. La oferta también incluye el pago de dos bonos de $2.500 cada uno, a cobrar a fines de este mes el primero y en mayo el otro para cubrir el desfasaje de 2018.

Pese a la mejora, que eleva en siete puntos porcentuales el acuerdo del mes pasado, no se ha notado un impacto de la oferta en la medida de fuerza que los maestros llevan adelante y hasta se podría sospechar que ha estimulado que nuevos docentes se sumen. Además, otros sectores de empleados del Estado comenzaron a movilizarse y a alinearse detrás de  trabajadores de la educación, que son la punta de lanza.

Los reclamos tienen un fuerte respaldo en un informe de inflación para febrero elaborado por el Instituto Estadístico de los Trabajadores de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo, que funciona bajo el paraguas de la CGT. Dicho informe da cuenta que la inflación mensual de los asalariados registrados ascendió al 4 por ciento en el mes pasado, acelerándose notablemente respecto del anterior. En los dos primeros meses del año, este índice sumó casi 7% y la variación interanual trepó, por primera vez desde 1991, por encima del 50%. Otro dato significativo es que en los últimos tres meses, el poder adquisitivo de los asalariados formales cayó un 15%.

La puja se encuentra en las pretensiones de los distintos sectores en que se divide el frente de los empleados. Los dirigentes más veteranos y más cercano a un elenco que lleva 12 años gobernando la Provincia, consideran que la nueva oferta es razonable. La mirada militante también la observa así en tanto no se la compare con los bolsillos de los trabajadores.

En un año electoral es más difícil desalojar la calle.

Salta, 13 de marzo de 2019

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