Insulto

Opinion 12 de marzo de 2019
En campaña electoral todo vale y esa es una regla que ha dado resultados a muchos dirigentes. El avance del marketing y otros recursos académicos y tecnológicos no han suplantado la creatividad para habilitar atajos o instalar trampas en las que caen todos aquellos que avanzan desprevenidos o impulsados solamente con buenas intenciones.
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Por eso es que ya se ha planteado la primera pulseada entre los más veteranos, conspicuos referentes de la política que conocen el paño del electoralismo. Durante el pasado fin de semana irrumpió el voto electrónico como un recurso para generar complicaciones a algún sector político, con las consecuentes ventajas para el oponente.

En la Cámara de Diputados hay iniciativas que pretenden reimponer por única vez el voto papel para vincular los candidatos locales con los nacionales y diferenciar las propuestas de cada sector. El ejemplo usado por el presidente del cuerpo para explicar los fundamentos de una iniciativa de ese tipo dejó en claro que la pretensión de modificar un sistema laboriosamente instalado apunta a uno de los dirigentes con posibilidades ciertas de llegar a la Gobernación de la Provincia.

Santiago Manuel Godoy aclaró que no es su propuesta sino lo que está en discusión y “lo que la gente quiere”. Consiste en que quién quiera votar al presidente Mauricio Macri se haga cargo de que su voto porque no tiene manera de esconderse. Fue la referencia más directa al intendente Gustavo Sáenz.

El jefe comunal contrapuso una discusión sobre el sistema electoral y la reforma constitucional pero para el año que viene. Y nuevamente surgió el argumento que los grandes temas políticos no deben discutirse en años electorales porque tienta al oportunismo.

Otra mirada puso el presidente del bloque Justicialista del Senado. El anteño Ernesto Gómez, quien termina mandato y pretende su reelección, dijo que volver a un sistema ya abandonado obligaría a militar, práctica dejada de lado con las nuevas propuestas de marketing electoral que permite ganar adeptos con la foto del candidato y no con el contacto directo con el ciudadano.

Este contrapunto desnuda conductas, pensamientos y prácticas de quienes permanecen en la política como un medio de vida y no pueden abandonarla sin entregar los espacios construídos en ese ámbito a una línea sucesoria, que también forma parte de esa construcción. Son los desvíos que desalientan la participación social, facilitando el arraigo de estas costumbres perniciosas.

Muchas leyes se sancionaron en beneficio de grupos económicos o de otras representaciones de intereses sectoriales. Es ocioso discutir su invalidez y su ilegitimidad y así deben entenderlo quienes tienen la responsabilidad de su proposición, tratamiento, sanción y promulgación. Reconocer que “la gente quiere leyes que le sirvan y no que le sirvan a los políticos” no alcanza porque utilizan ese mandato quienes precisamente lo violan.

Cambiar las reglas de juego en mitad de un partido no lo resiste ni el más inocente juego infantil. Intentarlo podría constituir un insulto a la inteligencia del electorado.

Salta, 12 de marzo de 2019

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