“Estamos en el horno”

Opinion 04 de marzo de 2019 Por
Nosotros los argentinos tenemos una particularidad, entre otras tantas: somos muy tiempistas, si bien es cierto que en la última elección no hubo muchas posibilidades para acertar con las decisiones. La mayoría visualizó dos opciones.
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Por un lado estaba quien demostró con el tiempo ser el lacayo –sin intención de ofender- de los Kirchner, Daniel Scioli. Se supo de los maltratos a los que lo sometieron Néstor y Cristina Kirchner, que lo muestran como un mamarracho. Su vida privada también lo es porque le mintió a la gente diciendo que tenía una pareja perfecta mientras sostenía otra relación, con un embarazo de por medio. Es un hombre que no merece respeto, a los créditos los tiene agotados. La opción hace cuatro años era Mauricio Macri.

Debo confesar que los dos me causaban espanto y fue la única vez en mi vida que no fui a votar. Tenía más de 70 años, la ley no me obligaba y no podía poner el voto por ninguno de los dos. Por entonces, una voz pretendió llamar la atención; era la de un padre hablando de su hijo.

       “Un país es una empresa, si no sabe conducir una empresa, no sabe conducir un país. Con el corazón no quisiera que sea presidente, con la mente sí”. (Franco Macri- China, 2015)

Me pregunto por qué los argentinos no lo escuchamos al padre de Macri antes de la elección. Este hombre que falleció el día sábado. ¿Por qué no lo escuchamos? ¿Por qué no creímos en él cuándo hablaba de su hijo?

El padre decía que no podía manejar una empresa entonces que manejar un país era más complicado. No lo hacía con demagogia, lo estaba hundiendo pero era un hombre que hablaba de una realidad.

Pero no solamente habló el papá sino también ahora lo hizo su mamá. Hizo declaraciones a la revista Noticias describiendo el perfil del presidente de los argentinos.

      “(La mentira) era una de las cosas que más le reprochaba y le he llegado a pegar, cosa que me  arrepiento. Le pegue por mentir, no se debía mentir. Por eso, dije, este chico no puede ser presidente”. (Alicia Blanco Villegas- Revista Noticias, 2019)

La madre dijo que era un mentiroso. Indudablemente no pudieron enseñarle a no mentir y con lo que dijo el viernes, dejó de lado las necesidades de todos; habló de bondades y son todas mentiras.

Ya nos estaba anticipando la madre que es un mentiroso serial; nos decía el padre que con el corazón no quería que sea presidente. ¿Por qué no escuchamos a esta gente? La verdad que no lo sé pero no me imagino el tono de la campaña de este año.

El presidente Macri lanzó su candidatura a la reelección en EEUU y generó resistencia incluso dentro de la UCR. Su dirigencia está un poco reticente y se va a juntar en Corrientes, donde va a decidir. La idea sería ver si le enfrentar un candidato dentro de Cambiemos para que vaya a unas PASO con el presidente pero si no existe esa posibilidad, el radicalismo podrìa apartarse en la próxima elección.

¿Qué fue el radicalismo para el PRO? Le dio el territorio nacional, se lo regaló. ¿A cambio de qué? No sé, parece que de nada. Pero Mauricio Macri se muestra como un hombre bastante autista en el manejo  del país. El diálogo, el consenso y la voluntad de acordar son una mentira. Pero está visto que no generó credibilidad en la ciudadanía, que no le dio mayoría en la última renovación legislativa.

¿Qué nos queda para esta próxima elección? Nos queda un peronismo que se pondrá de acuerdo o no, que nos ofrece entre otros a un hombre como Lavagna. Sus promotores lo presentan como un salvador y tiene 77 años. Ya no quiere subirse a los palcos, ya no quiere hablar. Lavagna es de alguna manera el hombre al que le encanta que lo halaguen como que es el mejor pero yo creo que al país necesita fuerza. ¿Quién se la puede dar? No lo sé. Pueden ser Urtubey, Massa, Pichetto, Schiaretti.

El gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti por ejemplo, va a elecciones en mayo en su provincia pero no se va a proponer para presidente por algunos problemas de salud. Se trata de un aliado importante para Alternativa Federal que crearon estos cuatro referentes del peronismo. De ser reelecto gobernador, Córdoba participaría de un gobierno nacional porque siempre jugó un papel opositor. Entonces, se pone interesante pero no hay muchas opciones tampoco.

Cristina Fernández, en tanto, tiene dos opciones muy claras: presentarse en las elecciones, ser candidata y poder ganar, que se ve improbable o  un destino detrás d las rejas. Por eso la presentación a una candidatura es un dato ineludible.

En Salta no sé si estamos mejor o peor, porque hay muchos candidatos pero no hay propuestas; todo pasa por los nombres. Nada indica que eso cambie; se trata de quien sea el más lindo, quien cante mejor pero no hay proyecto presentado ni para la gobernación ni para la intendencia.

Hay quienes hablan de la posibilidad que Martín Grande sea el candidato a gobernador por Cambiemos si  Gustavo Sáenz no acepta la postulación. Actualmente diputado nacional, salió de la radio y fue al Congreso y pronunció hasta ahora unas 400 palabras.  Eso le cuesta al pueblo de la Nación 200 mil pesos por mes y casi 5 millones de pesos en lo que va desde su asunción. O son muy importantes  sus palabras para que tenga ese costo o en caso contrario, debiera volverse a su casa. Pero proyectarlo a Gobernador es inquietante, cuando no riesgoso. Ni siquiera merece la Intendencia, menos en una ciudad que se mueve.

Me parece que estamos en el horno pero es un tema que hay que seguir analizando.

 

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