Impunidad

Opinion 12 de febrero de 2019
Se está buscando la impunidad biológica de Ricardo Lona, hijo de Enrique Lona y Elisabeth Albrecht de Lona. No es otro que quien manejó monolíticamente la justicia federal en la Provincia de Salta durante más de tres décadas y desde ese sitial no impidió la violación de derechos humanos durante la última dictadura militar. Al contrario, promovió homicidios agravados con ensañamiento y alevosía, como reza la carátula de una de las causas que se le siguen y que elude como un vulgar delincuente.
juzgado 2

Ricardo Lona, ex juez federal de Salta, fue calificado como un “apelador serial” porque desde 2004 puso su empeño y experticia en dilatar cada movimiento de los abultados expedientes, en el afán de evitar el inexorable destino que lo está conduciendo a la cárcel, donde ya debiera estar expiando sus crímenes de lesa humanidad. A una semana de su inicio, ha logrado que se suspenda la apertura del juicio oral que debe llevar adelante el Tribunal Oral en lo Criminal 2 de Salta por no haber investigado el secuestro y desaparición del ex gobernador Miguel Ragone.

No es la única acusación que tiene en su contra por delitos cometidos en el marco del terrorismo de Estado aplicado por la última dictadura cívico militar. Se le han iniciado tres procesos que avanzan con exasperante parsimonia por la tenacidad que el ex magistrado pone en juego para evitar rendir cuentas ante la sociedad y pagar por su conducta.

Viene haciendo gala de una inagotable capacidad para echar manos a recursos de apelación que transitan los despachos convirtiendo a la Justicia en un poder inservible porque pareciera que solo sirve para preservar el derecho a la defensa de quien cometió prevaricato o fue partícipe necesario de los crímenes por los cuales se lo debe juzgar.  

La falta de resolución por parte de la Corte Suprema sobre dos recursos interpuestos por la defensa de Lona habilitó la sospecha de que se está debilitando la voluntad política de ir cerrando el ignominioso capítulo de la dictadura militar, con el castigo a quienes violaron derechos esenciales de la condición humana. No solo es esperable que haya más diligencia en la resolución de estos subterfugios para demorar la acción judicial sino que también se reproche a la defensa el abuso en el que incurre con las quejas e impugnaciones.

Las acusaciones son graves, están fundadas y hay pruebas como las que llevaron a muchos genocidas a la cárcel. Esos elementos justifican el reclamo que públicamente expresaran referentes de distintas organizaciones defensoras de los derechos Humanos para que no se siga favoreciendo a quien está extendiendo irritantes privilegios que repugnan a un sistema institucional de raigambre democrática.

Se está dando tiempo para que Ricardo Lona concluya su vida sin hacerse cargo de sus crímenes, dijo sin ambages Elia Fernández, integrante de la Asociación Hijos, quien demandó reparación para aquellos que no tuvieron la oportunidad de defender la propia cuando estuvo en manos del nefasto personaje.

Y ya es tiempo de terminar con la injusticia de la impunidad.

Salta, 12 de febrero de 2019

Te puede interesar