París se blinda ante nuevas protestas de los Chalecos Amarillos: cierran la Torre Eiffel y el Louvre

El Mundo 07 de diciembre de 2018
El gobierno teme “violencia extrema” en la marcha de protesta de los Chalecos Amarillos en París el sábado y la capital se prepara como para una guerra.

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En los Campos Elíseos, un carpintero cubre una de las vidrieras de Cartier con madera, como si estuviera por llegar un huracán. Otros comerciantes vecinos le piden ayuda porque no consiguen quien lo haga en la emergencia.

Louis Vuitton se resistió a que su estética Arc Decó del edificio se rompiera y colocó rejas, que cubren su árbol de Navidad. El vidriado drugstore Publicis parece un fuerte medieval de madera. Las terrazas de los cafés y restaurantes de la avenida más linda del mundo se vacían de sillas, mesas, macetas y toldos.

Idénticas escenas se repiten en la plaza de la Bastilla, de la República, en la Place Vendome, donde los joyeros protegen piezas de millones de dólares; en la Plaza de la Opera, la rue de Rivoli, el Faubourg St Antoine y las siete avenidas que salen del Arco del Triunfo.

Todo se levanta: los indicadores de velocidad, de paradas de colectivos, sillas, basureros, las barreras de plástico verdes que delimitan los trabajos para ahuyentar los automovilistas de la capital. Las galerías Lafayette, Printemps BHV, todos los grandes centros comerciales, permanecerán cerrados.

El gobierno teme “violencia extrema” en la marcha de protesta de los Chalecos Amarillos en París el sábado y la capital se prepara como para una guerra. El palacio del Eliseo advierte que “algunos vienen con la intención de romper y de matar”. Robaron un fusil de alta tecnología a un policía los manifestantes el sábado pasado . Pero han detectado los servicios de inteligencia la existencia de armamento de guerra para ser usado por algunos de los manifestantes , serbios nacionalistas y kurdos entre ellos, que tienen como objetivo ministros, funcionarios del estado y fuerzas del orden.

La prefectura de la policía distribuyó un documento sobre las prevenciones a tomar en 24 lugares de peligro y cómo cerrar entradas de edificios y ventana para evitar intrusiones. Todo estará cerrado: los museos del Louvre y Orsay, la torre Eiffel, restaurantes, negocios. Los eventos han sido cancelados, incluido el fútbol. Se prohíbe la venta de combustible y su transporte, que puede servir para hacer productos químicos o inflamables.

“Invitamos a todos los comerciantes, vecinos e instituciones basadas en esa zona a tomar todas las medidas apropiadas para proteger su establecimiento o institución de eventuales degradaciones”. También piden que se retire “todo elemento que pueda ser utilizado como arma como destino final” recomienda el documento.

Solo en París habrá 8000 policías y 69000 en todo el país. Con simultáneos llamados a la calma del gobierno y los políticos de todas las líneas, Eric Drouet, camionero y uno de los líderes de los Chalecos Amarillos, está bajo investigación judicial por “provocación de crimen o delito” tras haber convocado por la televisión “a entrar al Eliseo”.El investigado ahora propone no llegar a París y avanzar sobre el Periférico que rodea a la capital para protestar. ”París es una trampa” dijo.

La marcha de los Chalecos ya sido ultra radicalizada y copada por la ultraderecha masivamente, con trolls en las redes, un mensaje xenófobo, homofóbico, antiinmigrantes, anti musulmanes, antijudíos. Un sector minoritario es de Francia Insumisa. Los otros son clase media furiosa pero el movimiento está en plena transformación. Atrás quedaron los reclamos por el alza de combustibles o el poder de compra. Esto es una insurrección violenta.

Un grupo de Chalecos dice que si llegan al Eliseo entran. El palacio del Eliseo esta preparado para todo. Llegar es peor que atravesar la línea Maginot en estas horas. La preocupación del gobierno es enorme al igual que la clase política en general y sindicalistas .Temen la anarquía este sábado y la represión enorme. Macron visitó a las fuerzas del orden en la tarde del viernes.

“Hay que distinguir la expresión pacífica de esta cólera y las violencias inaceptables que hemos visto multiplicar estas tres semanas. Está lejos del 17 de noviembre, cuando la gente ocupó las rotondas. En estas tres semanas hemos visto nacer a un monstruo que ha escapado a sus progenitores”, describió el ministro del Interior Christophe Castaner.

La gente en París está angustiada, desorientada, temerosa. Los comerciantes, desesperados. Temen irse a la quiebra, no poder pagar sus alquileres si les destrozan todo y deben lidiar con los seguros por vandalismo.

Arlette tiene su pequeña boutique muy parisina en la rue St Nicolas. Pashminas, pequeñas joyas, carteras. Este sábado bajará su persiana metálica y no abrirá. ”Por suerte tengo persiana. ¿Pero qué pasará con mis vecinos que no la tienen? ¿Cómo vamos a pagar nuestros alquileres cuando esta semana es la que más vendemos, antes de Navidad?”, se pregunta angustiada. “¿Pero qué va a pasar? Estos no son los Chalecos, esto no es una rebelión por los impuestos. Esto es la ultraderecha, la más dura”, se responde.

Los políticos, como los ex primer ministros Edouard Balladour y Alain Juppé, llaman al diálogo. El ex primer ministro Balladour comparó la situación de mayo del 68 con la crisis de los Chalecos Amarillos.

”En mayo del 68 probablemente la misión era más fácil. El problema actual es que los Chalecos Amarillos no tienen interlocutor. Sin organización ni representantes, su movimiento corre el riesgo de terminar en fuego de paja, que dejará solo decepcionados, que no resolverán nada.  Esta crisis es a la vez social, política y sobre todo, moral”, dijo el ex premier. La única solución “es el diálogo. Todo diálogo será imposible si hay nuevas violencias”, alertó. ”Pero es el interés nacional salir de esta crisis”, advirtió.

Dany Cohn Bendit, el líder del 68 y judío, se distinguió de esta revuelta. “No es lo mismo y a mi no me gusta el color amarillo”, dijo, en directa relación con las estrellas amarillas que forzaban a usar a los judíos durante la ocupación nazi en París.

Un sector de los Chalecos llama ahora a no entrar a París, a ocupar el Periférico que rodea la ciudad. Pero son minoría.

La ocupación de los liceos continúa violentamente. Pero en Mantes la Jolie, en los suburbios de París, estalló el escándalo. La policía hizo arrodillar a los estudiantes con las manos en la nuca, y los filmaron. Interviene la justicia. Son todos menores.

Miles de liceístas desfilaron el viernes por París, al grito de “Macron, dimisión”. ”No es la dimisión, es la revolución”, reclama Jeanne, alumna del liceo Jean Jaures de Montreuil, que participó en el bloqueo de su colegio el viernes a la mañana.

La CGT y Fuerza Obrera suspendieron la huelga que iba a comenzar el domingo. Junto a los políticos, temen lo peor. ¿Pero qué es “lo peor”? ¿La caída del presidente Emmanuel Macron? ¿La caída del gobierno? Ya no es más tabú. El Eliseo dijo que esto era “un putsch”. La gente pregunta qué pasa si cae Macron. Los franceses están frente a un mapa que desconocen.

El presidente Macron sigue mudo. Recién proyecta hablar la semana próxima. Lo critican todos. Le cobran sus palabras despectivas, su imposibilidad de encontrar un tono para comunicar que no sea despectivamente, su mala comunicación. Si sobrevive, deberá cambiar todo: desde el método a la política y antes que nada, su gabinete. Él seguirá la crisis junto a su estado mayor, en el palacio del Eliseo, transformado en bunker.

Fuente: Clarín

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